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Criar hijos varones sin machismo: el compromiso (y el superpoder) de las madres lesbianas

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Ser mamás lesbianas de un niño. La nueva masculinidad
Ser mamás lesbianas de un niño. La nueva masculinidad

Desde que te conviertes en madre de un niño, el mundo empieza a susurrarte (o gritarte) cómo debería ser tu hijo: fuerte, valiente, duro, competitivo, “todo un hombrecito”. Y tú, que lo miras dormir abrazado a su peluche favorito o a tu propio cuerpo, sabes que ese discurso no es para él.

Para muchas madres lesbianas, la crianza de hijos varones es también una oportunidad revolucionaria. Sin modelos de familia tradicional que encajen en los moldes clásicos, muchas de nosotras nos enfrentamos a la pregunta: ¿cómo criamos hombres que no reproduzcan el machismo que tanto daño ha hecho en nuestras vidas y en la sociedad?

La escritora Dr. Mindy Schwartz, madre lesbiana, psicóloga y autora, acaba de publicar un libro fascinante: Raising Boys Who Are Kind, Strong, and Whole: A Queer Mom’s Guide to Nurturing Healthy Masculinity. En él comparte su experiencia criando a su hijo, ofreciendo claves para fomentar una masculinidad basada en la empatía, la ternura y el respeto. Y, aunque su libro aporta una guía maravillosa, muchas de nosotras ya estamos escribiendo esa historia en nuestro día a día.

¿Qué tenemos las madres lesbianas que nos convierte en agentes de cambio?

🔹 No criamos bajo el guion tradicional. Nuestros hijos crecen viendo que el amor no tiene género, que hay muchas maneras de formar una familia. Y eso ya rompe esquemas desde la cuna. Según un estudio los hijos de mujeres lesbianas son los que menos se identifican como heterosexuales, están más abiertos a experimentar y a fluir.

🔹 Les hablamos desde la emoción. No tenemos miedo de hablar de sentimientos, de validar sus lágrimas, sus miedos, su dulzura. Criamos con conciencia de que la vulnerabilidad es una fortaleza, no una debilidad.

🔹 Desafiamos los estereotipos. Cuando ves a tus dos mamás compartiendo tareas, resolviendo problemas o reparando una bici, entiendes que no hay “cosas de chicos” ni “cosas de chicas”.

🔹 Les enseñamos consentimiento desde pequeños. Porque el respeto por el cuerpo propio y ajeno no se aprende a los 15. Se aprende cuando preguntamos antes de hacerles cosquillas, cuando les dejamos decidir si quieren dar un beso, cuando les explicamos por qué no se empuja, ni se agrede.

🔹 Modelamos relaciones igualitarias. Nuestros hijos ven vínculos afectivos basados en la escucha, la negociación y la ternura. Relaciones donde nadie manda ni obedece por obligación.

Pequeños gestos, grandes cambios

Sí, a veces dudamos. Nos preguntamos si lo estamos haciendo bien. Si nuestros hijos sufrirán por no tener una figura masculina en casa. Pero la verdad es que tener una figura masculina no garantiza nada. Lo que sí garantiza un entorno sano es el amor, la presencia y una crianza consciente y feminista.

Criar un hijo varón desde una familia de dos mamás (o una sola mamá lesbiana) es también un acto de resistencia. Porque significa apostar por una masculinidad diferente. Una masculinidad que no necesita gritar, competir o reprimir para ser válida.

Y quizás, solo quizás, nuestros hijos no lleguen a “ser unos hombres de verdad” como algunos dicen. Pero seguro que serán personas de verdad: respetuosas, amorosas y libres.

Famosos que no sabías que tienen madres lesbianas: historias de amor, resistencia y orgullo

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celebridades que tienen madres lesbianas
celebridades que tienen madres lesbianas

En el mundo del espectáculo, a menudo conocemos las historias de las celebridades, pero pocas veces se habla de las influencias familiares que han moldeado sus vidas. Hoy queremos rendir homenaje a esas madres lesbianas que, con valentía y amor, criaron a sus hijos en un mundo que no siempre fue amable con la diversidad. Estas historias no solo son inspiradoras, sino que también reflejan la importancia de la visibilidad y la aceptación en el núcleo familiar.

Jodie Foster: una infancia con dos madres

La aclamada actriz Jodie Foster fue criada por su madre, Evelyn «Brandy» Foster, y la novia de esta, a quien los niños llamaban «tía Jo». Aunque Jodie ha sido reservada sobre su vida privada, su hermano Buddy reveló en su biografía Foster Child que Brandy y Jo vivieron juntas como pareja durante años. Esta dinámica familiar proporcionó a Jodie un entorno donde el amor entre mujeres era una realidad cotidiana, posiblemente influyendo en su propia identidad y en su posterior salida del clóset.​

Jay-Z: homenaje a su madre en una canción

celebridades que tienen madres lesbianas
celebridades que tienen madres lesbianas

El rapero Jay-Z, esposo de Beyoncé, compartió públicamente en 2017 que su madre, Gloria Carter, es lesbiana. En su álbum 4:44, le dedicó la emotiva canción «Smile», donde expresa su apoyo y amor incondicional hacia ella. Jay-Z confesó que lloró al darse cuenta de cuánto tiempo su madre tuvo que ocultar su verdadera identidad.

Ally Sheedy: criada por una madre activista

celebridades que tienen madres lesbianas
celebridades que tienen madres lesbianas

La actriz Ally Sheedy, conocida por su papel en The Breakfast Club, fue criada por su madre, Charlotte Sheedy, una agente literaria que salió del armario como lesbiana tras divorciarse en 1971. Charlotte fue una figura activa en la comunidad LGBTQ+, y su influencia se reflejó en la apertura y activismo de Ally a lo largo de su carrera. ​

Jena Malone: dos madres y una infancia feliz

celebridades que tienen madres lesbianas
celebridades que tienen madres lesbianas

La actriz Jena Malone, reconocida por su papel en Los Juegos del Hambre, fue criada por su madre, Deborah Malone, y la pareja de esta. Jena ha hablado abiertamente sobre su infancia, describiéndola como llena de amor y apoyo. En una entrevista, mencionó: «Tuve dos mamás, y fue genial. ¡Doble de amor!».

Estas historias nos recuerdan que las familias vienen en todas las formas y colores. Las experiencias de estas celebridades con sus madres lesbianas no solo enriquecieron sus vidas personales, sino que también les proporcionaron una perspectiva única que han llevado a sus carreras y activismo. Celebramos a estas madres valientes y a sus hijas, quienes continúan inspirándonos con sus historias de amor, aceptación y orgullo.

Histórico. Italia reconoce a las dos madres lesbianas

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italia reconoce a las familias de dos madres
italia reconoce a las familias de dos madres

Asistimos a un momento histórico en Italia. Hace dos años os contamos cómo la presidenta del país, militante de la extrema derecha, Giorgia Meloni, había intentado quitar a las madres lesbianas no gestantes del certificado de nacimiento de sus hijos.

Esto incluso perjudicó a una niña que vive en Barcelona con sus dos mamás, una italiana y la otra española, que estuvo a punto de perder legalmente a una de ellas. Pero afortunadamente el Tribunal Constitucional de Italia ha emitido una sentencia histórica que reconoce como madres legales a ambas mujeres de una pareja lesbiana que haya recurrido a la fecundación asistida en el extranjero. Esta decisión anula la exclusividad materna de la madre biológica, protegiendo así los derechos de los niños nacidos en estas familias y asegurando su identidad jurídica y el derecho a cuidados de ambas madres.

La sentencia responde a años de lucha de las familias LGTB en Italia, quienes han enfrentado políticas restrictivas y discriminatorias. Tal como os contamos, en 2023, el gobierno de Giorgia Meloni ordenó a los ayuntamientos que dejaran de registrar a los hijos de parejas del mismo sexo, y la Fiscalía de Padua impugnó el registro de 33 hijos de parejas lesbianas, eliminando a la madre no biológica de los certificados de nacimiento

Este fallo del Tribunal Constitucional representa un avance significativo en los derechos civiles de las familias LGTBI en Italia. Aunque la sentencia no modifica automáticamente el acceso a la fecundación asistida para mujeres solas o parejas homosexuales en Italia, establece un precedente importante y sugiere que no existen obstáculos constitucionales para ampliar estos derechos mediante cambios legislativos.

La decisión ha sido celebrada por colectivos LGTBI y sectores de la oposición, considerándola un paso crucial para garantizar la igualdad parental en familias diversas. Sin embargo, grupos conservadores han criticado la medida, calificándola de ilógica.

Este fallo judicial no solo representa una victoria legal, sino también un reconocimiento de la diversidad familiar y un paso hacia la igualdad de derechos para todas las madres lesbianas en Italia

Comenzaron como rivales y ahora forman una familia: Courtney Vandersloot y Allie Quigley celebran la llegada de su hija

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Courtney Vandersloot y Allie Quigley
Courtney Vandersloot y Allie Quigley

Las estrellas de la WNBA Courtney Vandersloot y Allie Quigley, una de las parejas más queridas del baloncesto femenino, han dado un nuevo paso en su historia de amor: ¡han sido mamás! El 8 de abril de 2025 nació Jana Christine Vandersloot Quigley, su primera hija, y el mundo deportivo –y lésbico– se ha rendido de amor ante la noticia.

“Estamos en la luna por dar la bienvenida a nuestra niña al mundo”, compartieron emocionadas las jugadoras en una entrevista para People. Su mensaje se ha llenado de cariño, admiración… y millones de likes en redes sociales. Y no es para menos: esta historia tiene todos los ingredientes de un romance de película.

Corría el año 2013. Courtney y Allie se enfrentaron por primera vez en una cancha durante un partido de la Euroleague en Eslovaquia. Aunque en ese momento jugaban en equipos rivales, el destino quiso que ambas tomaran el mismo vuelo de regreso a Estados Unidos. Ese viaje marcó el inicio de una amistad que, poco a poco, se transformó en algo más.

Un año después, fueron compañeras en el Chicago Sky, donde la química dentro y fuera del campo ya era imparable. En diciembre de 2018, la pareja celebró su boda de forma íntima, rodeadas de familia y amigas, y se convirtieron oficialmente en las VanderQuigs, nombre con el que sus fans las apodan desde entonces.

Courtney Vandersloot y Allie Quigley
Courtney Vandersloot y Allie Quigley

Amor, baloncesto y un campeonato histórico

En 2021, Courtney y Allie hicieron historia al convertirse en la primera pareja casada en ganar un campeonato profesional juntas. Fue con el Chicago Sky, en una final que quedará grabada no solo por su destreza deportiva, sino por la emoción de ver a dos mujeres que se aman levantando el trofeo juntas.

Courtney es considerada una de las mejores bases de la WNBA, con récords de asistencias y una visión de juego magistral. Allie, por su parte, es una francotiradora desde la línea de tres puntos y ha sido tres veces campeona del Concurso de Triples del All-Star. Son, sin exagerar, una de las power couples más icónicas del deporte.

Y ahora, las campeonas suman un nuevo título: el de mamás. La llegada de Jana Christine es un paso muy deseado en su historia de amor. Aunque han compartido pocos detalles sobre el proceso de gestación, la alegría en sus palabras y gestos lo dice todo.

Desde Madres Lesbianas, celebramos su maternidad y la visibilidad que ofrecen como familia diversa. Ellas no solo han abierto caminos en el deporte de élite, sino también en la representación de las familias con dos mamás en el ámbito público.

Porque sí, nuestras familias están en todas partes: en los colegios, en los parques… y también ganando campeonatos profesionales en la WNBA.

¡Enhorabuena, VanderQuigs!

Un estudio demuestra que el tipo de donante de nuestros hijos no influye en su bienestar psicológico

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Un estudio de casi 40 años demuestra que el tipo de donante o el contacto con él no afecta el bienestar psicológico de nuestras hijas e hijos

Una nueva investigación del National Longitudinal Lesbian Family Study (NLLFS), el estudio más extenso y duradero sobre familias encabezadas por lesbianas, ha revelado que las personas adultas concebidas por donante en estas familias muestran una notable resiliencia psicológica, independientemente del tipo de donante (anónimo, conocido o de identidad abierta) o del nivel de contacto con él.​

Desde 1986, el NLLFS ha seguido a 84 familias, manteniendo una impresionante tasa de retención del 90%. Los hallazgos actuales indican que el bienestar psicológico de las hijas e hijos no está influenciado por el tipo de donante ni por el contacto con él, lo que desafía las suposiciones previas sobre la importancia de estos factores.​

Además, el estudio destaca que la estabilidad emocional de estas personas adultas probablemente refleja la resiliencia desarrollada y las estrategias adaptativas que las familias de madres lesbianas han cultivado para enfrentar la estigmatización histórica asociada a su estructura familiar.​

Aunque el contacto con el donante no impacta directamente en el ajuste psicológico, los investigadores señalan que la divulgación temprana sobre la concepción por donante, antes de los siete años, se asocia con relaciones familiares más positivas y un mayor bienestar.​

Estos hallazgos subrayan la importancia fundamental de las relaciones familiares en la formación del bienestar de las hijas e hijos, independientemente de los arreglos específicos con el donante. Fomentar entornos familiares de apoyo es esencial para el desarrollo saludable de nuestras hijas e hijos.​

En resumen, este estudio reafirma que el amor, la comunicación abierta y el apoyo dentro de nuestras familias son los pilares más importantes para el bienestar de nuestras hijas e hijos, más allá de las particularidades del proceso de concepción.

Amor, fútbol y maternidad: Sam Kerr y Kristie Mewis dan la bienvenida a su hijo Jagger

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Amor, fútbol y maternidad: Sam Kerr y Kristie Mewis dan la bienvenida a su hijo Jagger
Amor, fútbol y maternidad: Sam Kerr y Kristie Mewis dan la bienvenida a su hijo Jagger

El mundo del fútbol celebra una noticia que va más allá de los goles y los trofeos: las futbolistas Sam Kerr y Kristie Mewis han dado la bienvenida a su primer hijo, Jagger Mewis-Kerr. La pareja, que ha sido un símbolo de visibilidad y amor en el deporte, compartió la feliz noticia a través de sus redes sociales, acompañada de una tierna fotografía familiar.

Sam Kerr, estrella del Chelsea FC y de la selección australiana, y Kristie Mewis, jugadora del West Ham United y de la selección estadounidense, comenzaron su relación en 2020 durante la pandemia. Después de meses de conversaciones en línea, decidieron pasar juntas una cuarentena de dos semanas, un momento que ambas describen como crucial para su conexión. Su relación se hizo pública en 2021 durante los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando una imagen de Mewis consolando a Kerr tras un partido se volvió viral.

El 8 de mayo de 2025, la pareja anunció el nacimiento de su hijo, Jagger Mewis-Kerr, con una emotiva publicación en Instagram: «Nuestro pequeño está aquí, Jagger Mewis-Kerr», acompañada de una foto donde se les ve abrazando a su bebé. La noticia fue recibida con entusiasmo y felicitaciones por parte de la comunidad futbolística y sus seguidores en todo el mundo.​

La historia de Sam y Kristie es significativa no solo por su amor, sino también por lo que representa en términos de visibilidad lésbica en el deporte. En un ámbito donde las parejas del mismo sexo aún enfrentan desafíos, su apertura y autenticidad han contribuido a normalizar y celebrar la diversidad en el fútbol. Ambas han expresado la importancia de compartir su relación públicamente para inspirar a otros a vivir su verdad con orgullo.

Para las madres lesbianas y futuras mamás, la historia de Sam y Kristie es un recordatorio poderoso de que el amor y la familia adoptan muchas formas. Su experiencia demuestra que es posible construir una familia plena y feliz, incluso en espacios donde la representación ha sido limitada

Enhorabuena a esta preciosa familia.

Mi visibilidad lésbica es también un acto de amor a mis hijos

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Mi visibilidad lésbica es un acto de amor hacia mis hijos
Mi visibilidad lésbica es un acto de amor hacia mis hijos

¿Cómo se enseña amor? ¿Cómo se enseña respeto? ¿Cómo se enseña la diversidad? Sí, los cuentos están muy bien. Los dibujos animados inclusivos también son adecuados. Pero a lo largo de los 7 años que llevo ejerciendo como madre de dos niños, de 7 y 4, puedo decir que como mejor se enseña a los niños es con el propio cuerpo.

Mi cuerpo es el universo primario de nuestra historia de amor. No solo por lo evidente, por las 80 semanas que vivió en estado de gestación y los 4 años que sumó de lactancia. Mi cuerpo sigue siendo el lugar seguro de mis hijos. La calma, el consuelo, la risa, la ternura. El lugar donde dormir sin miedo.

Pero mi cuerpo también es mio. No solo es región de mis niños, es también mi activismo. Mi cuerpo sintiendo, pensando y comportándose es también mi forma de lucha. Es el eje de mi visibilidad lésbica y mi libertad.

Según el estudio Maternal Life Satisfaction and Child Outcomes las madres felices y satisfechas con sus vidas influyen directamente en el bienestar de los hijos y en sus posibilidades de futuro éxito.

¿Cómo se enseña felicidad? Con el cuerpo.

La vida fuera del armario tiene beneficios probados por diversos estudios psicológicos. Reduce el estrés y la ansiedad, fortalece las relaciones interpersonales, aumenta la resiliencia y la autoestima. Cuando somos libres y estamos en sintonía con nuestra identidad tenemos vidas más plenas. Nuestra felicidad no es solo nuestra, repercute en la vida de quienes nos rodean.

Yo no soy solo una mujer lesbiana visible. Soy también una mujer lesbiana feliz. Me gusta mi orientación sexual, me gusta crear espacios de calidad para nosotras, me gusta que mi trabajo esté ligado al bienestar de nuestra comunidad.

Mi felicidad está enlazada a mi visibilidad. Mi visibilidad como mujer lesbiana es un acto de amor hacia mi misma y hacia mis hijos, que aprenden sobre diversidad, sobre amor y plenitud, que aprenden sobre aceptación y sobre la importancia de respetar y valorar quienes somos.

Feliz Día de la Visibilidad Lésbica. O lo que es igual, feliz Día de las mujeres felices.

Por Maria Jesús Méndez.
Directora MíraLES y Madres Lesbianas

La lucha de una madre no gestante que sentará un precedente en Estados Unidos

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Caso de madres no gestantes
Caso de madres no gestantes

El caso de Priya Shahani y Carmen Edmonds ante la Corte Suprema de Ohio representa un punto de inflexión en la lucha por los derechos parentales de las parejas del mismo sexo en Estados Unidos.​

Priya Shahani y Carmen Edmonds mantuvieron una relación durante 11 años, desde 2003 hasta 2015. En 2011, decidieron formar una familia. Debido a problemas de salud de Edmonds, optaron por que Shahani se sometiera a una inseminación artificial con el esperma de un donante anónimo de ascendencia colombiana, elegido por compartir la misma etnia que Edmonds. Así, en 2012 nació su primera hija, y en 2014, Shahani dio a luz a gemelos. Los tres niños recibieron el apellido compuesto Edmonds-Shahani, reflejo del compromiso de ambas como madres.

A pesar de no haber podido casarse legalmente en Ohio en ese momento, la pareja compartió la crianza de sus hijos. Tras su separación en 2015, acordaron una custodia compartida, y Shahani continuó reconociendo a Edmonds como madre en documentos escolares. ​

La batalla legal

En 2017, Shahani eliminó el apellido de Edmonds de los nombres de los niños, los cambió de escuela y solicitó ser reconocida como única madre legal. Edmonds, al no haber adoptado legalmente a los niños ni estar casada con Shahani, no tenía reconocimiento legal como madre, a pesar de su papel activo en la crianza.

La disputa llegó a los tribunales, donde el Tribunal de Menores del Condado de Hamilton determinó que Edmonds no podía ser reconocida como madre legal bajo la ley de Ohio. Sin embargo, el Primer Distrito de Apelaciones revocó esta decisión, argumentando que se debía considerar si la pareja se habría casado de no haber existido la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo en Ohio. ​

Shahani apeló ante la Corte Suprema de Ohio, argumentando que la relación no puede ser equiparada a un matrimonio común, ya que Ohio prohibió tales uniones desde 1991.

Estamos a la espera de que se emita el veredicto, sabiendo que este caso tiene el potencial de sentar un precedente significativo para las parejas del mismo sexo que formaron familias antes de la legalización del matrimonio igualitario en 2015. Organizaciones como la ACLU han presentado informes en apoyo a Edmonds, destacando la necesidad de reconocer legalmente a los padres y madres no biológicos en relaciones del mismo sexo.

¿Podría suceder algo similar en España?

En España, desde la aprobación de la Ley 13/2005, se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, y la filiación de los hijos nacidos dentro de estos matrimonios se establece automáticamente para ambos cónyuges, siempre que se haya recurrido a técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, en casos donde no existe matrimonio, es esencial que la pareja no gestante adopte legalmente al menor para garantizar sus derechos parentales.​

Este caso en Ohio subraya la importancia de establecer y proteger legalmente los derechos parentales en las familias LGBT+, incluso en países con legislaciones más inclusivas.

“Una familia ensamblada de dos mamás (y tres fieras preciosas)”

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“Una familia ensamblada de dos mamás (y tres fieras preciosas)”
“Una familia ensamblada de dos mamás (y tres fieras preciosas)”

Cuando me separé, pensé que mi vida de madre lesbiana divorciada iba a ser una mezcla de caos, vino tinto y cuentos infantiles a solas. Y lo fue… durante un tiempo. Hasta que apareció ella.

Ella también venía de un divorcio, también tenía hijos, también arrastraba dudas, heridas y un par de juguetes rotos (metafóricos y literales) en la mochila. Pero tenía algo más: una sonrisa preciosa, un humor que me hacía llorar de risa y una forma de mirar a su hijo pequeño que me derritió. Lo supe enseguida: quería intentarlo.

Yo tenía una hija de 7 años. Ella, dos niños de 6 y 4. Juntas sumábamos una familia de cinco. Cinco historias, cinco ritmos, cinco formas distintas de afrontar un nuevo comienzo.

Los primeros encuentros fueron dulces y torpes. Mi hija, que es muy observadora, se me acercó una noche y me dijo:
—Mamá, ¿te gusta ella?
—Sí —le respondí—. ¿A ti también?
—Mucho. Pero sus hijos gritan mucho.
No le faltaba razón.

Empezamos con meriendas. Luego excursiones cortas. Después fines de semana. Y un día, casi sin darnos cuenta, ya estábamos todas las mochilas en la misma casa. Fue hermoso, pero también fue difícil.

Cada niño traía su propia forma de pedir atención. Hubo celos. Llantos nocturnos. Discusiones por cosas mínimas que a veces escondían miedos gigantes.
Y también hubo momentos en los que nos mirábamos entre nosotras y pensábamos: ¿nos estamos equivocando?

Nos equivocamos muchas veces. Pero también aprendimos a hablar más, a ceder, a pedir perdón, a construir rutinas nuevas. Nos hicimos equipo, con cansancio y amor.

Ya han pasado tres años desde que empezamos esta familia ensamblada. Nuestros niños tienen ya 10, 9 y 7 años. Mi hija ahora dice “son como mis hermanos”. Ellos la llaman “nuestra hermana mayor” y la siguen a todas partes. Cuando tanto ella como ellos se van con sus otras madres, tenemos custodia compartida, se echan de menos. ¡Pero nosotras respiramos!

Nos abrazamos más. Reímos más. Cuando uno se enferma, todos cuidan. Cuando una tiene un mal día, la otra lo nota antes de que diga nada. Y aunque a veces seguimos colapsando, siempre, siempre, queremos volver a intentarlo.

No somos una familia perfecta. Somos una familia valiente.

Hay días en los que me sigue asustando no saber si lo estamos haciendo bien. Pero luego les veo compartir un desayuno caótico, una canción inventada, o una película muy abrazados en el sofá, y pienso: esto es amor. Esto es hogar.

Formar una familia ensamblada siendo dos mamás y tres peques no ha sido fácil. Pero ha sido real. Y no cambiaría esta locura maravillosa por nada.

Madres lesbianas mayores: pioneras que abrieron camino

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Madres lesbianas mayores
Madres lesbianas mayores

Mi hijo me contó que ayer en el patio una amiga le dijo: de mayor voy a ser lesbiana como tu madre.

Me puse feliz por la naturalidad con la que una niña de 7 años puede hablar de una posible (o no) orientación sexual, me puse feliz por la naturalidad con la que la clase de mi hijo ve que no todas las madres somos hetero, me puse feliz porque mi familia es visible y feliz.

Pero todo ello me llevó a reflexionar y a agradecer la lucha anterior a la mía.

Si hoy en día muchas de nosotras podemos vivir nuestra maternidad con mayor libertad, es porque hubo mujeres que, con valentía, decidieron ser madres en tiempos mucho más hostiles. Mujeres que criaron a sus hijos en un mundo que no reconocía sus familias, que lucharon por derechos que ahora damos por sentados y que, muchas veces, lo hicieron solas, sin referentes ni redes de apoyo.

Este artículo es para ellas, para las madres lesbianas mayores, nuestras pioneras.

Ser madre y lesbiana en otros tiempos

Hoy en día, aunque todavía queda mucho por avanzar, en casi 40 países podemos casarnos, registrar a nuestros hijos sin trabas legales y hablar abiertamente de nuestras familias. Pero en las décadas de los 70, 80 o incluso 90, el panorama era muy distinto.

Muchas mujeres fueron obligadas a casarse con hombres porque la maternidad y la heterosexualidad parecían ser un paquete indivisible. Otras, al salir del armario, perdieron la custodia de sus hijos porque la sociedad las consideraba «no aptas» para criarlos. Hablar de familias diversas era casi impensable.

Sin embargo, a pesar del rechazo, a pesar del miedo, muchas rompieron con lo establecido y decidieron ser madres fuera de los márgenes impuestos. Algunas lo hicieron con parejas mujeres en total clandestinidad, otras recurrieron a la inseminación casera cuando ni siquiera existía acceso médico a métodos de reproducción asistida para lesbianas.

Muchas madres no gestantes perdieron a sus hijos cuando la relación con las madres gestantes se rompió. No había derechos ni reconocimiento legal para aquellas que criaron en la sombra.

Ser madre lesbiana en aquellos tiempos significaba muchas veces vivir con miedo. Miedo a que alguien denunciara su orientación y le quitaran a sus hijos, miedo a que en la escuela sus pequeños sufrieran acoso, miedo a que la familia las rechazara.

Pero también significaba algo más: significaba ser parte de un cambio imparable. Muchas de estas madres decidieron visibilizarse y luchar. Fundaron los primeros grupos de apoyo para familias LGTBI, hicieron activismo cuando aún no existía el concepto de «activismo familiar», pelearon por la filiación de sus hijos cuando ni siquiera había leyes que contemplaran la doble maternidad.

Fueron las primeras en exigir derechos que hoy tenemos.

Lo que les debemos

Gracias a estas pioneras, hoy en día podemos hablar con orgullo de nuestras familias. Sus historias nos enseñan que no hay maternidad sin lucha, que cada avance ha sido conquistado a pulso, y que aún debemos seguir su ejemplo para garantizar que ninguna madre lesbiana vuelva a ser separada de sus hijos por prejuicios o vacíos legales.

A todas ellas, que criaron con amor en tiempos de odio, que fueron madres contra todo pronóstico, que nos allanaron el camino… GRACIAS.

Porque sin ellas, nosotras no estaríamos aquí.

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