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Madison y Anya Packer: Amor, Hockey y Maternidad en un Equipo Imparable

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Anya y Madison Packer
Anya y Madison Packer

El amor y el deporte pueden ir de la mano, y Madison y Anya Packer son la prueba de ello. Esta pareja de deportistas lesbianas no solo ha dejado huella en el hockey profesional, sino que también han construido juntas una hermosa familia, desafiando estereotipos y rompiendo barreras en un mundo donde ser mujer, atleta y madre sigue siendo un reto.

Madison y Anya se conocieron a través del hockey. Madison es una de las jugadoras más destacadas de la Premier Hockey Federation (PHF), con una carrera brillante en los Metropolitan Riveters. Anya, por su parte, también jugó profesionalmente antes de pasarse al ámbito de la gestión deportiva, desempeñando un papel clave en el desarrollo de la liga femenina de hockey.

Lo que comenzó como una amistad entre compañeras de equipo se convirtió en una relación sólida, marcada por el respeto mutuo, el amor y la pasión compartida por el deporte. En 2019, decidieron casarse, demostrando que el amor entre dos mujeres también tiene cabida en el mundo del hockey, un deporte tradicionalmente dominado por hombres.

Desde el principio, Madison y Anya han sido una pareja visible y activista en favor de la diversidad en el deporte. Ambas han abogado por la inclusión y por la creación de espacios seguros para las atletas LGTBI+, trabajando activamente para que las nuevas generaciones puedan competir sin miedo a ser juzgadas por su orientación sexual.

En una industria donde aún persisten muchas barreras, su historia es una inspiración. Anya, además de su rol en la gestión deportiva, ha sido una voz fuerte en la lucha por la equidad salarial y mejores condiciones para las jugadoras profesionales, demostrando que el cambio en el deporte es posible cuando hay compromiso y liderazgo.

La aventura de la maternidad

En 2020, Madison y Anya dieron la bienvenida a su hijo, Waylon, convirtiéndose en madres y enfrentando un nuevo desafío en sus vidas. Dos años después nació su hija Harlan. La maternidad ha sido una experiencia transformadora para ambas, combinando sus carreras en el hockey con la crianza de los pequeños.

Como cualquier otra pareja de madres lesbianas, han tenido que navegar preguntas y situaciones únicas, desde responder a la curiosidad de la gente hasta organizar sus agendas para equilibrar el deporte y la familia.

Madison y Anya Packer no solo son referentes en el hockey, sino que también lo son en la comunidad LGTBI+ y en la representación de familias diversas en el deporte. Su historia de amor, compromiso y maternidad es un recordatorio de que las familias pueden formarse de muchas maneras y que todas son igualmente válidas.

En un mundo donde las atletas lesbianas aún enfrentan desafíos, su visibilidad y valentía allanan el camino para que futuras generaciones vivan con mayor libertad y autenticidad. Porque, al final, el verdadero triunfo no está solo en el marcador, sino en vivir la vida con orgullo, amor y sin miedo a ser quienes somos.

Cuando tu hija prefiere a la otra mamá: la historia de una madre no gestante

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Mi hija prefiere a su madre gestante
Mi hija prefiere a su madre gestante

Desde el momento en que mi esposa y yo decidimos ser madres, supe que ella sería quien llevaría el embarazo. Fue un acuerdo natural entre nosotras, y yo lo viví con ilusión, sintiéndome parte de cada paso: las ecografías, los antojos, los primeros movimientos del bebé. Soñé con el momento en que nuestra hija llegara al mundo y nos amara a las dos por igual. Pero la realidad ha sido distinta, y hoy, tres años después, me encuentro enfrentando un reto que nunca imaginé: nuestra hija prefiere a mi esposa, su madre gestante.

No es que me rechace ni que no me quiera, pero la diferencia es clara. Cuando se cae, corre a los brazos de mi esposa. Si tiene miedo en la noche, la llama a ella. Si estoy solo yo, estamos genial, pero en cuanto ella aparece por la puerta, se olvida de mi y solo quiere estar con su otra madre.

Al principio, dolió. Mucho. Me pregunté si estaba haciendo algo mal, si quizás no pasaba suficiente tiempo con ella o si no era lo suficientemente cariñosa. Me frustré, me comparé, me entristecí. Sentí celos, culpa, y hasta llegué a pensar que quizás nunca llegaría a ser su mamá de verdad.

Con el tiempo, aprendí a ver las cosas de otra manera y a gestionar mejor la situación. Si estás pasando por algo similar, aquí te comparto algunos consejos que me han ayudado a sobrellevarlo:

  1. No te lo tomes como algo personal Es completamente normal que los niños creen vínculos más fuertes con la persona que les ha llevado en el vientre, sobre todo en los primeros años. No significa que no te quiera ni que nunca lo hará. Su amor se construye con el tiempo.
  2. Fortalece el vínculo a tu manera Encuentra actividades que sean solo de ustedes dos: leerle cuentos antes de dormir, jugar a algo especial, cocinar juntas, salir a pasear. Lo importante es crear momentos únicos donde refuerces tu conexión con ella.
  3. La constancia es clave Aunque a veces parezca que no te elige, sigue estando presente. Que sepa que puede contar contigo siempre, sin presionarla, pero sin desaparecer. La seguridad emocional se construye con el tiempo y la repetición.
  4. No fuerces la relación A veces, cuando intentamos demasiado que nos presten atención, terminamos logrando el efecto contrario. No se trata de competir con tu esposa, sino de encontrar tu propio lugar en la vida de tu hija.
  5. Habla con tu pareja Es importante que tu esposa entienda cómo te sientes. No para que «obligue» a tu hija a darte más atención, sino para que te apoye en este proceso y valide tus emociones.
  6. Ten paciencia La relación entre ustedes cambiará con los años. A medida que tu hija crezca, comprenderá mejor que hay dos mamás que la aman por igual. No te desesperes, el vínculo está ahí, aunque hoy no lo sientas tan fuerte.

Hoy sigo en este camino, aprendiendo cada día a ser la mejor mamá que puedo ser. Y aunque a veces duele que mi hija prefiera a mi esposa, también he aprendido a valorar los momentos en los que sí me elige, en los que busca mis abrazos, mis palabras, mi compañía. Porque, al final del día, el amor se construye con paciencia, dedicación y, sobre todo, con la certeza de que el vínculo que tenemos no depende de quién la llevó en el vientre, sino de quién está ahí para ella, siempre.

Lina tiene dos mamás: un cuento para celebrar la diversidad familiar

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Lina tiene dos mamás, cuento de diversidad familiar
Lina tiene dos mamás, cuento de diversidad familiar

En la literatura infantil, la representación de las familias diversas es clave para fomentar la inclusión y el respeto desde la infancia. Lina tiene dos mamás, de Paula Villegas, es un ejemplo encantador de cómo los cuentos pueden normalizar la existencia de familias formadas por dos madres, ofreciendo a niños y niñas referentes positivos y naturales.

Este cuento narra la historia de Lina, una niña que crece rodeada de amor y ternura en un hogar con dos mamás. A través de sus páginas, el libro muestra con sencillez y dulzura cómo es la vida cotidiana de una familia homoparental, abordando con naturalidad la diversidad familiar y desmontando prejuicios.

El lenguaje accesible y las ilustraciones cálidas hacen de Lina tiene dos mamás una lectura ideal para los más pequeños. Además, el relato no se centra en explicar ni justificar la estructura familiar de Lina, sino que la presenta como un hecho cotidiano, igual que cualquier otra familia. Esto permite que los niños y niñas con familias homoparentales se sientan identificados y que aquellos con estructuras familiares distintas comprendan y valoren la diversidad.

Más allá de su valor como herramienta educativa, este cuento es un bálsamo para muchas madres lesbianas que, al buscar material inclusivo para sus hijos e hijas, encuentran en Lina tiene dos mamás una representación fiel y amorosa de su realidad. En un mundo donde todavía se necesitan más historias que reflejen la pluralidad de familias, este libro es un paso importante hacia la visibilidad y la aceptación.

En definitiva, Lina tiene dos mamás es un cuento imprescindible para cualquier biblioteca infantil que busque fomentar el respeto y la diversidad. Un relato tierno, sencillo y necesario que nos recuerda que lo único imprescindible en una familia es el amor.

Cómo divorciarte de tu esposa y seguir siendo amigas

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Como ser amiga de tu ex esposa

Hay un momento donde la miras y no te crees tener tanta suerte, te parece la mujer más preciosa de la tierra. La quieres y te quiere. Te imaginas que os haréis viejas juntas, todo es maravilloso. Y sí, lo es. Pero también es efímero.

Olga y yo fuimos novias durante cuatro años y estuvimos ocho casadas. Desde mis 32 hasta mis 44 caminamos juntas por la vida. Formamos un hogar lleno de plantas y con dos perros. Lo mejor que hicimos juntas fue traer al mundo a nuestros gemelos, dos bombones que acaban de cumplir siete años.

Lee también: Mi hija tiene 4 madres. Una historia de ruptura con final feliz

Poco antes de que cumplieran 6, Olga me soltó: «tenemos que hablar». Y ahí me contó que estaba teniendo sentimientos por otra mujer. Esa es una de las virtudes (y defecto a veces) más grande de Olga. La sinceridad brutal.

Hablamos mucho, lloramos mucho. Nos planteamos abrir la relación para que ella pudiera explorar ese sentimiento, pero no, soy bastante tradicional como para pasar por eso.

Lo que le pasaba a Olga con otra mujer dejaba al descubierto algo más fuerte para mi. Me quería como a nadie en el mundo, pero ya no me quería como pareja.

¿Qué haces en una situación así? ¿Luchas? ¿Intentas? ¿Reconquistas? No. A veces, cuando ya no te quieren como tú quieres ser querida lo que más duele, pero más beneficios trae a tu alma, es abandonar. Seguir tu camino. No poner resistencias.

Cuando se acaba una relación en la que hay casa común e hijos, el recorrido es duro y brutal. Hay que desarmar una casa llena de recuerdos, hay que repartir el tiempo de los niños. Dejar de verlos a diario para comenzar a verlos la mitad de un mes.

Es todo tan difícil que pasas por muchas etapas. Rabia, dolor… Cuando nos separamos Olga tuvo algo con esta mujer por la que tenía sentimientos. Pero acabó fatal. En ese momento me buscó, se sentía culpable, perdida, me echaba de menos.

Lo pensé, pero decidí no volver. ¿Por qué? Porque, ¿y si volvía a suceder? ¿Sería yo capaz de vivir tranquila o estaría permanentemente insegura? Elegí mi salud mental. Seguir con la ruptura. Sabía que gestionar un reencuentro después de su relación con otra me quedaba grande.

Recuerdo esa época de mi vida como oscura, muy dura. Pero el tiempo ha pasado y tanto Olga como yo nos esforzamos en ser amigas. ¿Por qué? Por nuestros hijos, pero también por nosotras amigas.

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Muchas veces me preguntan, ¿cómo se puede ser amiga de una ex esposa?

Lo primero, por salud mental. El rencor y la rabia atentan contra el propio estado de bienestar. El perdón ayuda. Nos queremos mucho y nos queremos bien, nos cuidamos, nos respetamos. Ambas somos buenas personas, buenas personas a las que el amor de pareja no las acompañó para toda la vida. No es culpa de nadie. Las cosas suceden. El amor es libre, no se puede forzar. Tanto ella como yo queremos lo mismo, amar y ser amadas.

De momento no lo hemos encontrado. Ella ha tenido historias, yo he tenido historias. Pero cuando tienes hijos te vuelves más exigente… y el mercado de solteras no está fácil, todo hay que decirlo.

Olga y yo somos muy buenas amigas. De las que ven películas y series juntas, de las que quedan a tomar algo, con o sin niños, de las que escuchan los dramas amorosos de la otra y, por sobre todo, nos apoyamos y nos queremos.

Todo se puede hacer desde el amor. Incluso lo que nos desborda. Estamos felices, y nuestros niños, no imagináis cuánto.

Envíanos tu historia a info@madreslesbianas.com

El Día del Padre cuando no hay padre: una oportunidad para hablar de diversidad familiar

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Llega marzo y con él, los escaparates, los anuncios y hasta los trabajos escolares se llenan de mensajes sobre el Día del Padre. Para muchas familias, este día es una celebración más, pero para las nuestras, donde no hay un «papá» en casa, puede suponer un desafío o, mejor aún, una oportunidad para hablar de diversidad familiar.

Las familias formadas por dos mamás, o por una madre soltera por elección, han aprendido a navegar estas fechas con creatividad y amor. Aunque muchas de nosotras defendemos que lo ideal sería centrarnos en el Día Internacional de las Familias, celebrado el 15 de mayo, la realidad es que en el colegio, en la televisión y en la publicidad, el Día del Padre sigue teniendo un protagonismo innegable. Entonces, ¿qué hacemos?

Convertir la fecha en una conversación sobre diversidad

Es el momento perfecto para hablar con nuestros hijos sobre los diferentes tipos de familia. Explicarles que hay niños y niñas con dos mamás, con dos papás, con una sola mamá o papá, con abuelos cuidadores, o incluso en familias extendidas. Y que todas son igual de válidas y amorosas.

Alternativas a la celebración tradicional

Algunas escuelas ya han optado por cambiar el Día del Padre y el Día de la Madre por un «Día de la Persona Especial» o un «Día de las Familias», permitiendo que cada niño elija a quién homenajear. Si el colegio de nuestros hijos aún sigue con la celebración tradicional, podemos hablar con los docentes para buscar opciones inclusivas.

Crear nuevas tradiciones

Si el peque quiere participar en la manualidad o en la actividad del colegio, podemos darle libertad para hacer un regalo a su mamá, a su abuelo, a su tío o a quien considere su referente. También podemos aprovechar el día para hablar de los valores que nos enseñan las personas importantes en nuestra vida, sin necesidad de encasillarlos en un rol tradicional de «papá».

Recordar que el amor es lo más importante

En el fondo, el Día del Padre es solo una fecha en el calendario. Lo realmente importante es que nuestros hijos crezcan sintiéndose amados, valorados y con la seguridad de que su familia es especial y completa tal como es.

Así que, si marzo llega con preguntas o con trabajos escolares que hablan de «papá», tomemos la oportunidad para enseñar que la diversidad familiar es una realidad hermosa y que, al final del día, el amor es lo que realmente importa.

Podemos reforzar con cuentos y películas de dibujos animados donde vemos modelos familiares diferentes. Imposible no amar la saga de Toy Story donde Andy, el niño protagonista, tiene una madre y una hermana. O Dumbo, elefantito que cria solo su madre.

Madres divorciadas: ¿Cómo compaginar la nueva soltería con la maternidad?

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Madres lesbianas divorciadas con una nueva pareja
Madres lesbianas divorciadas con una nueva pareja

La maternidad ya es una aventura en sí misma, pero cuando a esta le sumamos la soltería tras un divorcio, el cóctel de emociones y desafíos se intensifica. Ser madre lesbiana divorciada implica reconstruir la vida en muchos aspectos, y uno de ellos es el amor. Pero, ¿cómo se equilibra la crianza con las ganas de conocer a alguien nuevo, salir y enamorarse?

1. Volver al ruedo: conocer chicas sin culpa

Tras una separación, muchas mujeres se sienten culpables al priorizar su vida amorosa, pero es importante recordar que una madre feliz es una madre que educa desde el bienestar.

Las aplicaciones de citas pueden ser una opción para conocer nuevas personas sin presiones. Sin embargo, también es valioso recurrir a espacios seguros como grupos LBT de madres, eventos de mujeres lesbianas o actividades sociales donde puedas conectar con otras mujeres en un ambiente cómodo y relajado.

2. ¿Cuándo presentar a una nueva pareja?

Este es un gran dilema. No hay una regla universal, pero lo ideal es hacerlo cuando la relación ya tiene una base sólida. Evitar presentaciones apresuradas puede prevenir confusión en los niños y también en la propia pareja, permitiendo que la relación se desarrolle con tranquilidad.

Cuando llegue el momento, hacerlo de manera natural, en un espacio neutral y sin presiones puede ayudar a que la transición sea más sencilla.

3. El equilibrio entre el tiempo de madre y el tiempo de mujer

Repartir el tiempo entre los hijos y la vida amorosa es todo un arte. Planificar salidas cuando los niños estén con la otra madre (si existe custodia compartida) o aprovechar momentos en los que estén con familiares puede ayudar a que no sientas que estás descuidando ninguno de los dos aspectos.

A veces, la fatiga y la rutina pueden hacer que no queden energías para una cita, y eso también es válido. No hay que presionarse. Lo importante es fluir con el proceso y no sentirse en la obligación de forzar encuentros si no se tiene la energía para ello.

4. Los desafíos emocionales: miedo, dudas e inseguridades

Enamorarse cuando se tienen hijos puede generar miedos. ¿Y si mis hijos no la aceptan? ¿Y si mi ex pareja pone trabas? ¿Y si no consigo a alguien que entienda mi realidad como madre?

La clave es la paciencia. Hay personas dispuestas a aceptar y amar no solo a una pareja, sino también a su familia. La comunicación honesta con la nueva persona que llega a tu vida es fundamental, para que comprenda tus tiempos, prioridades y emociones.

Ser madre lesbiana y soltera después de un divorcio no significa que el amor de pareja quede descartado de tu vida. Al contrario, es una nueva oportunidad para conocer a alguien desde una versión más madura de ti misma, con más claridad sobre lo que quieres y necesitas.

Déjate llevar por el proceso, prioriza tu bienestar y el de tus hijos, y recuerda que la maternidad y el amor no son excluyentes: ambas pueden coexistir si encuentras el equilibrio adecuado.

Cómo hablar de diversidad en el colegio de tu hijo: Consejos para madres lesbianas sobre educación inclusiva

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Cómo hablar de diversidad en el colegio de tu hijo
Cómo hablar de diversidad en el colegio de tu hijo

La escuela es uno de los espacios más importantes en la vida de cualquier niño, y como madres lesbianas y bisexuales, queremos asegurarnos de que nuestros hijos crezcan en un entorno seguro, respetuoso y que refleje la diversidad de las familias. Sin embargo, no siempre es fácil abordar este tema con los centros educativos, ya sea por desconocimiento, prejuicios o simplemente porque la diversidad familiar sigue sin ser una prioridad en muchos programas escolares.

Si te preguntas cómo introducir la conversación sobre diversidad en el colegio de tu hijo, aquí te damos algunos consejos clave para promover una educación inclusiva.

1. Infórmate sobre la política del centro educativo

Antes de iniciar cualquier conversación, es importante conocer la postura del colegio respecto a la diversidad. Revisa el proyecto educativo, consulta si tienen protocolos contra la discriminación y pregunta si han trabajado temas de diversidad familiar en el aula. Algunas escuelas ya cuentan con iniciativas inclusivas, mientras que otras pueden necesitar un impulso para comenzar.

2. Habla con los profesores y el equipo directivo

Un buen primer paso es concertar una reunión con los profesores de tu hijo para compartir tu experiencia y hablar sobre la importancia de incluir la diversidad familiar en la educación. Puedes ofrecer recursos, sugerir libros y plantear actividades que ayuden a visibilizar distintos modelos de familia.

3. Proporciona material educativo inclusivo

A veces, los docentes no abordan la diversidad por falta de herramientas. Puedes recomendarles cuentos infantiles como «Familias» de Oh!MamiBlue o «El gato Federico y sus familias«» de Mili Hernández, que presentan de manera natural familias con dos mamás o dos papás. También existen guías y talleres que pueden ayudar a los profesores a abordar estos temas de manera pedagógica.

4. Fomenta el diálogo con otros padres y madres

No estás sola en este camino. Muchas familias también quieren que la escuela de sus hijos sea un espacio más inclusivo. Organizar reuniones, proponer charlas o simplemente compartir experiencias con otras familias puede ayudar a crear un ambiente de apoyo y generar cambios más amplios dentro del colegio.

5. Empodera a tu hijo

Asegúrate de que tu hijo o hija se sienta orgulloso de su familia y tenga las herramientas para hablar de ella con confianza. Explícale que existen muchos tipos de familias y que todas son válidas. Si en algún momento enfrenta comentarios discriminatorios, aliéntalo a hablar contigo y busca maneras de apoyarlo junto con la escuela.

6. Impulsa la celebración de la diversidad en el aula

Puedes proponer que se celebren fechas como el Día de las Familias y el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. Son momentos clave para generar conciencia y normalizar la diversidad en la comunidad educativa.

7. Actúa si hay discriminación

Si en algún momento detectas actitudes discriminatorias, ya sea por parte del profesorado o de otros alumnos, no dudes en actuar. Habla con la dirección del centro y, si es necesario, acude a asociaciones LGTBI que puedan ofrecer asesoramiento legal y apoyo.

Por una escuela donde quepan todas las familias

Crear un entorno educativo inclusivo no es una tarea fácil, pero cada pequeño paso cuenta. Como madres lesbianas, bisexuales o trans, nuestra presencia y acción son clave para asegurar que nuestros hijos crezcan en un espacio que valore y respete la diversidad. Porque todas las familias merecen ser vistas, celebradas y representadas en el aula.

‘Housekeeping for Beginners’: premiada película sobre maternidad lésbica y familias elegidas

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'Housekeeping for Beginners': Amor, maternidad y nuevas formas de familia
'Housekeeping for Beginners': Amor, maternidad y nuevas formas de familia

El cine tiene la capacidad de contar historias que desafían nuestras nociones de amor, maternidad y familia. Housekeeping for Beginners (Tareas domésticas para principiantes), el tercer largometraje del director macedonio-australiano Goran Stolevski, es una de esas joyas cinematográficas que nos invita a reflexionar sobre las estructuras familiares fuera de lo tradicional y la capacidad del amor para transformar vidas.

La película sigue la historia de Dita, interpretada magistralmente por Anamaria Marinca, una mujer que nunca quiso ser madre, pero que se ve enfrentada a esta realidad tras la muerte de su pareja. De un día para otro, tras el fallecimiento de su novia, debe hacerse cargo de sus dos hijas, una pequeña de 5 años y una adolescente rebelde, encontrándose en una situación que nunca imaginó. Sin embargo, en medio del caos y la incertidumbre, Dita encuentra apoyo en Toni, su compañero de casa gay de mediana edad (Vladimir Tintor), y su joven amante de 19 años, interpretado por Samson Selim. Juntos, comienzan a reconstruir un hogar donde el amor y la aceptación se convierten en los pilares fundamentales.

Más allá de los lazos de sangre

La película aborda de manera honesta y conmovedora los retos de la maternidad cuando no es una elección previa, sino una responsabilidad que surge de la vida misma. Housekeeping for Beginners cuestiona la idea de que la familia debe estar determinada por los lazos de sangre y muestra cómo el amor y el compromiso pueden construir un hogar, incluso en las circunstancias más inesperadas.

El retrato de Dita es poderoso porque rompe con el estereotipo de la madre abnegada que nace con el instinto maternal. En cambio, la vemos atravesar un proceso realista de dudas, frustraciones y, finalmente, crecimiento. Su evolución nos recuerda que la maternidad no siempre es un camino lineal ni está predeterminada por el hecho de ser mujer, sino que también puede ser una elección consciente y llena de matices.

El reconocimiento en el cine internacional

El impacto de Housekeeping for Beginners no ha pasado desapercibido. La película recibió el premio Queer Lion en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 2023, un reconocimiento otorgado a la mejor película de temática LGBTQIA+. Además, fue seleccionada como la entrada de Macedonia para competir en los Premios Oscar 2024 en la categoría de Mejor Película Internacional.

Estos logros reafirman la importancia de visibilizar historias que desafían la heteronormatividad y que muestran que la maternidad y la familia pueden construirse de formas diversas, sin perder su valor y profundidad emocional.

Para muchas madres lesbianas, la historia de Dita puede resonar de diferentes maneras. Desde el cuestionamiento de la maternidad como mandato hasta la idea de construir familias elegidas, Housekeeping for Beginners nos recuerda que no hay una sola manera de ser madre y que, en ocasiones, el amor se encuentra en los lugares más inesperados.

Las parejas de mujeres se enfrentan a un doble techo de cristal a la hora de formar una familia

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  • Según el informe Familias LTBI+ encabezadas por mujeres de la Federación Estatal LGTBI+, uno de cada 4 hogares de mujeres de entre 25 y 54 años sufre baja intensidad laboral (solo cuentan con 3 meses al año de trabajo remunerado)
  • Además, 1 de cada 4 mujeres LTBI+ ha sufrido un trato desigual en materia de empleo

    Con motivo del próximo 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) alerta de que las parejas de mujeres se enfrentan a un doble techo de cristal. Tal y como revela el informe Familias LTBI+ encabezadas por mujeres, publicado por la Federación Estatal LGTBI+, uno de cada 4 hogares de mujeres LTBI+ de entre 25 y 54 años sufre baja intensidad laboral (es decir, solo cuenta con 3 meses al año de trabajo remunerado).

    Además, según la investigación, las mujeres LTBI+ son quienes mayor tasa de desempleo presentan. Mientras que la tasa de desempleo masculina del total de la población se sitúa en 11 puntos y la del total de mujeres es de 13,73 %, la de las mujeres LTBI+ asciende a 17,39%.

    Por otra parte, según la investigación, las mujeres LTBI+ que son madres tienen unos ingresos menores. El 12,7% de las madres LTBI+ tiene ingresos netos mensuales inferiores a los 1.000€ y un 40% gana entre 1.001 a 2.000€ netos al mes.

    La vocal de Feminismos de la Federación Estatal LGTBI+, Cristina Álvarez, explica que “el doble techo de cristal se define como el incremento de los obstáculos por cuestiones de interseccionalidad. La orientación sexual aparece como un factor que exacerba las barreras que afectan ya a todas las mujeres, un factor que puede condicionar tanto el acceso al mercado laboral como también la promoción y la llegada a los puestos de autoridad”.

    “Por eso es fundamental que se trabaje desde las instituciones y el tejido empresarial para erradicar las barreras que tenemos todas las mujeres a la hora de desarrollar nuestra vida laboral y eliminar todos los obstáculos que enfrentamos en materia de conciliación”, reclama.

    Asimismo, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, recuerda que es fundamental que se cumpla la ley que obliga a las empresas de más de 50 personas a tener planes de igualdad LGTBI+. “Solo así podremos erradicar la doble discriminación que sufrimos las mujeres LTBI+ por ser mujeres, pero también por nuestra orientación sexual, identidad o expresión de género o nuestras características sexuales, así como por nuestras configuraciones familiares. Una vez aprobada la ley, el siguiente paso es que las empresas la incorporen para conseguir una igualdad real”, explica

    Iglesias incide en que “a pesar de los retrocesos que amenazan desde EE.UU., en España hemos sido pioneras al blindar estos derechos por ley desde el consenso, gracias al acuerdo alcanzado entre la patronal, los sindicatos, el Gobierno y organizaciones LGTBI+ como la nuestra”.

    “Y es que, al margen de ser obligatorios, lo planes LGTBI+ en empresas son muy necesarios porque 1 de cada 4 mujeres LTBI+ ha sufrido un trato desigualen materia de empleo”, denuncia.

    “El objetivo de todos los agentes implicados debe ser asegurar los derechos legislados, por eso, nos ponemos a disposición de las empresas que quieran resolver dudas o necesiten acompañamiento en este proceso”, invita la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+.

Madres que inspiran: Breanna Stewart y Marta Xargay, de la cancha al amor

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Breanna Stewart y Marta Xargay
Breanna Stewart y Marta Xargay

Breanna Stewart y Marta Xargay son una pareja destacada en el mundo del baloncesto femenino, cuya historia de amor y maternidad ha inspirado a muchos.

Breanna Stewart es una jugadora estadounidense que actualmente milita en el New York Liberty de la WNBA. Reconocida por su versatilidad y habilidades en la cancha, ha sido múltiple veces campeona de la WNBA y ha obtenido medallas de oro olímpicas.

Marta Xargay, originaria de España, es una exjugadora profesional de baloncesto. A lo largo de su carrera, jugó en equipos europeos de primer nivel y en la WNBA. Tras su retiro, ha continuado vinculada al baloncesto y ha compartido su experiencia en diversos ámbitos relacionados con el deporte.

Formación de su familia

La relación entre Breanna y Marta comenzó a forjarse mientras ambas jugaban para el Dynamo Kursk, un club profesional de baloncesto femenino en Rusia, durante la temporada 2018-2019. Un momento clave en su acercamiento fue cuando Breanna sufrió una lesión en 2019; Marta estuvo a su lado durante su recuperación, lo que fortaleció su vínculo y sentó las bases de su relación sentimental.

El 2 de mayo de 2021, Breanna anunció su compromiso con Marta, y el 6 de julio del mismo año contrajeron matrimonio. Poco después, el 9 de agosto de 2021, dieron la bienvenida a su primera hija, Ruby Mae Stewart Xargay, nacida mediante gestación subrogada. Breanna había tomado la decisión de congelar sus óvulos previamente, lo que facilitó el proceso de maternidad para la pareja.

En mayo de 2023, anunciaron que esperaban su segundo hijo, y el 25 de octubre de 2023 nació su hijo, Theo Josep Stewart Xargay. Con la llegada de Theo, la familia se consolidó como una unidad de cuatro miembros, equilibrando sus carreras profesionales con la crianza de sus hijos.

Vida familiar y profesional

Tras la temporada de 2024, Breanna y Marta disfrutaron de unas vacaciones en España junto a sus hijos, donde aprovecharon para desconectar y pasar tiempo de calidad en familia. Además de su carrera en la WNBA, Breanna cofundó «Unrivaled», una liga profesional de baloncesto femenino que ofrece mejores condiciones y salarios para las jugadoras durante la temporada baja de la WNBA. Marta, por su parte, ha estado involucrada en proyectos relacionados con el baloncesto y la maternidad, compartiendo sus experiencias y apoyando iniciativas que promueven la visibilidad y los derechos de las familias diversas.

La historia de Breanna Stewart y Marta Xargay es un testimonio de amor, resiliencia y compromiso, tanto en el ámbito deportivo como en su vida personal, sirviendo de inspiración para muchas familias alrededor del mundo.

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