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3 consejos para que tu vida sexual no decaiga después de tener hijos

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vida sexual después de ser madres

Muchas de las que somos mamás podremos sentirnos identificadas con pensamientos como este: qué pereza tener sexo ahora, solo quiero dormir o ver una serie. O sentir que el deseo se nos esfuma más rápido que el humo de un cigarro, sobre todo cuando estás en etapa de lactancia, que las hormonas nos hacen bajar los niveles de deseo hasta los mundos subterráneos de la tierra.

En mi caso particular os puedo contar que en mis dos embarazos he tenido episodios de mucho deseo y otros de llegar a pensar que mi clítoris había perdido la sensibilidad.

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La lactancia, sobre todo el primer año, me hizo pensar en el sexo como el perezón del siglo. Pero todo va pasando y las hormonas se van acomodando. Cuando hormonalmente ya estamos «más normales» viene otro escollo en nuestra vida sexual, somos mamás, tenemos adorables personitas que ocupan mucho de nuestro tiempo, y además tenemos trabajo, nos ocupamos de la casa, la lavadora, la comida, la cena, recoger, etcétera.

Muchas veces nuestra vida en pareja, cuando somos dos mamás, se ve muy trastocada y la maternidad y la responsabilidad hacen que nuestro vínculo de dos pase a un segundo plano.

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Y cuando somos mamás solteras pasa algo similar con las citas y los momentos para intimar.

¿Qué podemos hacer? Espero que estos tres consejos te sirvan.

  • Destinar tiempo en exclusiva

Sí, lo sé, a veces estamos muy ocupadas, pero siempre podemos organizarnos de manera diferente y sacar tiempo. ¿Una abuela, abuelo? ¿Tías y amigas de confianza? Seguro que dos noches al mes nuestros peques pueden dormir fuera de casa o quedarse con un canguro.

¿Y qué hacemos en ese tiempo? Pues reservar en un sitio bonito e ir a cenar, ir al cine, ir juntas a tomar una copa, juguetear, coquetear, ponernos guapas, sexys, ir a casa juntas, dormir sin niños en medio y simplemente disfrutar del cuerpo y la compañía de la otra.

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  • Rescatar el romanticismo

¿Recuerdas cuando estabais recién saliendo y le comprabas ese libro que le gustaba o ella te sorprendía con un picnic en un parque bonito? Una notita escondida por aquí o por allá, encontrarte tus chocolates preferidos en tu mesita de noche… Esos gestos que te hacían suspirar. Es buen momento para rescatarlos.

  • Innovar

Renovarse o morir. Probar cosas nuevas en la cama es una de las mejores experiencias que podemos tener. ¿Un nuevo juguete sexual? ¿Geles eróticos? ¿Nuevas posturas? ¿Tener sexo en lugares diferentes? ¿Juegos de roles? Busca todo lo que te parezca erótico, todo lo que pueda despertar una nueva fantasía, sin duda todas las vidas sexuales, sobre todo las que llevan muchos años encima, necesitan un poco de aire fresco de vez en cuando.

Cuando encuentras el amor en la chica que no soportabas

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«Recuerdo muy bien mi primer día de trabajo en la actual agencia donde estoy currando hace seis años. Estaba nerviosa, siempre he sido un poco insegura aunque en el fondo sé que todo lo relacionado a mi campo laboral se me da muy bien.

La gente fue bastante agradable en general, excepto una rubia llamada Elena que me pareció bastante arrogante y poco hospitalaria. 

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Yo soy la típica que intenta que todo el mundo se sienta incluido o tomado en cuenta. Ella era todo lo contrario. Su humor era bastante sarcástico e iba de lista (aunque realmente lo era, y mucho).

Ella llamaba mucho la atención, por su forma algo borde y por ser bastante guapa. Yo no estoy nada mal, pero no me gusta que se fijen en mi. A las pocas semanas ya estaba integrada pero ella seguía cayéndome fatal. La encontraba creída y arrogante, pero de todas maneras me gustaba mirarla, ya sabéis, esa parte lesbiana que tenemos y no podemos ignorar. 

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En septiembre se casó una compañera de trabajo y nos invitó a todos los del departamento.

Ahí, entre las copas, Elena me pareció extremadamente sexy y divertida. Ella notó mi embobamiento, soy bastante transparente con mis emociones, y comenzó a coquetear conmigo y yo, envalentonada con los gin tonic, a seguirle el juego.

«Tú, ¿entiendes?», me preguntó en un momento y le dije que sí, que era lesbiana desde que tenía uso de razón. Se sorprendió, me dijo que no tenía un mal radar pero que nunca lo hubiera adivinado.

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El tonteo fue a más y más, pero esa noche no pasó nada. El lunes siguiente volvimos al trabajo y podía ver que me dedicaba algunas miradas y sonrisas que me ponían sumamente nerviosa.

Empezamos a acercarnos, a hablar más, a recomendarnos series, libros y películas lésbicas, discutíamos sobre qué actriz de The L Word era más atractiva, hasta que un día me preguntó si quería ir a comer con ella. Fluyó tanto y tan perfectamente que empezamos a quedar más y más…

Hasta que hace dos años y medio nos casamos. Ahora estamos en tratamiento de fertilidad para tener nuestro primer hijo, tenemos muchas ganas de convertirnos en mamás.

Así fue como me enamoré de la chica que no soportaba, y así fue como la vida me enseñó que el amor está donde menos esperas.

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Mi gran flechazo con la profesora de mi hijo

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me enamoré de la profesora de mi hijo

Hace tres años mi hijo entró a Infantil. Mi hijo nació producto de una relación heterosexual que tuve durante unos meses. El embarazo fue un descuido, pero como yo tenía ganas de ser mamá decidí seguir adelante aunque él no quiso implicarse.

No fue fácil al principio pero mi niño y yo salimos adelante. El padre decidió conocerlo y a día de hoy le visita de vez en cuando, pero ser papá no es una prioridad para él.

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Yo con chicas no había tenido muchas experiencias, una vez hice un trío y había otra chica y me gustó. Y también tuve una especie de crush con una chica de mi trabajo, pero nunca le dije nada, simplemente sentía que me encantaba.

Cuando conocí a Irene, la profesora de mi hijo, pensé: pero qué mujer tan preciosa. Y sin más. Ahí quedó todo, teníamos una relación cordial, amistosa, y a lo largo del año escolar fuimos intimando mucho más. Teníamos química y mi hijo la adoraba.

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En una tutoría estuvimos hablando de mi peque y también aproveché para preguntarle sobre ella o contarle sobre mí. Quería que supiera que me gustaban las mujeres, por si acaso, claro, y llevé un ejemplar de un cuento infantil con madres lesbianas. Le dije que era importante para mi que se leyera en la clase, porque quizás en algún momento me podría emparejar con una mujer.

Le gustó mucho y me dijo que le parecía excelente idea. Yo fantaseaba con ella, cada vez me gustaba más y mi hijo siempre la mencionaba. Pero no me atrevía a hacer nada, era la profesora de mi hijo.

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Se acabó el año escolar, vino el verano, y a fines de agosto no vais a creer lo que pasó. ¡La encontré en Tinder! Le di un super like de inmediato. Empezamos a hablar y al cabo de unos días tuvimos una cita. 

De ahí todo fue viento en popa, me contó que yo también le había gustado desde el principio pero que le parecía poco apropiado hacer algo, y quiso buscarme en aplicaciones de ligoteo a ver si me encontraba, cuando mi niño dejó de ser su alumno.

Desde entonces estamos juntas, ha sido realmente bonito y os animo a todas las que aún no encontráis el amor, porque está donde menos lo esperas.

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¿Cuándo elegir la inseminación artificial?

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Inseminación artificial mujeres lesbianas

Este momento en el que tú y tu pareja decidís acudir por primera vez a una clínica de reproducción asistida es siempre motivo de celebración. Significa que os habéis decidido a dar un gran paso, juntas habéis decidido ampliar la familia. Además, lo más habitual es que, después de haberlo hablado tanto y analizado cada paso que tendréis que hacer, cuando llegáis a la primera visita con el médico, ya tenéis claro quién de las dos quiere ser la que se someterá a todas las fases del tratamiento.

Según la doctora Flavia Rodríguez, Directora Médica de la Clínica Eugin Barcelona, “lo más frecuente es que sea la mujer más joven, pero si se da el caso de que sea la mujer de más edad, se sigue adelante con esta opción, siempre que sea médicamente posible”.

Para ello, en la primera visita con el médico se determina, según el historial médico y la edad que tenga la que habéis decidido que gestará a vuestro futuro bebé, cuál es la técnica de reproducción asistida que puede funcionar mejor en vuestro caso. Entre los aspectos médicos que se valoran, se tienen en cuenta la reserva ovárica -la cantidad y calidad de sus óvulos- y el estado de las trompas de Falopio. A partir de ahí, se analiza qué tratamiento es el más aconsejable entre las opciones; una Inseminación Artificial, una Fecundación In Vitro o el método ROPA, del que ya hablamos en el primer capítulo de esta serie.

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En el artículo de hoy nos centraremos en la Inseminación Artificial, que se recomienda siempre que los resultados de las pruebas médicas sean normales y tu edad no sobrepase los 35 años.

Inseminación con semen de donante

En vuestro caso, la Inseminación Artificial que se llevará a cabo es con semen de donante (IAD), y una de las preguntas más recurrentes que os planteáis es cómo se elige la muestra.

La Dra. Rodríguez explica que “el responsable de elegir al donante es el equipo médico de la clínica, ya que así lo establece la ley”. Sin embargo, las futuras mamás podéis decidir durante la primera visita con cuál de las dos queréis que el donante comparta características fenotípicas (tipo de pelo, color de ojos y de piel).

Además, aquellas parejas que tenéis claro que habrá una segunda vez, porque ambas deseáis vivir el proceso de quedaros embarazadas, en un futuro, podéis compartir el mismo donante. De esta manera, vuestros hijos podrán tener la misma información genética por parte del donante de semen.

Un proceso sencillo en tres pasos

El proceso es sencillo. Mediante la Inseminación Artificial se introducen en el útero los espermatozoides seleccionados de una muestra. Antes de llegar a este paso, hay dos previos que consisten en la estimulación y control de los ovarios y la preparación de la muestra de semen. En total, son tres fases:

·         Fase 1: Estimulación y control de ovarios. Te someterás a un tratamiento para estimular los ovarios. Consta de hormonas que se administran con inyecciones subcutáneas. Paralelamente, realizaréis diferentes visitas con el médico para controlar el desarrollo del ciclo mediante ecografías hasta comprobar que el número y tamaño de los folículos (con uno será suficiente) es el adecuado.

·         Fase 2: Preparación de la muestra de semen. Para asegurar la máxima calidad de los espermatozoides y descartar posibles patologías, se realiza un exhaustivo examen médico al donante y a su muestra.

·         Fase 3: La inseminación. Llegado el momento, el día de la ovulación, se te introduce en el útero la muestra de espermatozoides seleccionados a través de una cánula. Es un proceso sencillo, indoloro y muy similar al de cualquier revisión ginecológica.

Una vez terminado el proceso, toca esperar el resultado. A esta fase extra se la conoce como betaespera. Engloba las dos semanas de espera después de la inseminación hasta saber si habéis conseguido el embarazo, 15 días que siempre se hacen largos pero que tenéis que hacer todo lo posible para pasar de la mejor manera.

No esperéis más para conseguir vuestro sueño de ser mamás. Contactad con Eugin y solicitad vuestra primera visita gratuita con un especialista. Ellos estarán a vuestro lado durante todo el proceso.

Mi primera Navidad como mamá y orgullosa lesbiana visible

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Mi primera Navidad como mamá lesbiana

Creo que es la primera Navidad que disfruto plenamente, debe ser lo que se siente ser una misma y gritarlo a los cuatro vientos.

Yo era la típica mujer medio amargada que renegaba de su sexualidad. A los 15 años un profesor nos descubrió a una amiga y a mi besándonos y nos dio tal charla y se enfadó tanto y amenazó con llamar a nuestros padres por actos inmorales que a día de hoy me doy cuenta que me quedé traumatizada.

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Para que os hagáis una idea mi familia es Opus Dei, se bendice la mesa antes de comer y mis padres van a misa todos los domingos. Los dos grandes dramones que habían vivido era que mi hermana se quedó embarazada con 19 años y que mi hermano se divorció. ¡Pecadores todos! Imaginad que yo hubiera dicho en ese momento que me gustaban las chicas, ¡me internan!

Intenté varias relaciones con chicos, y aunque me llevaba bien con ellos, así en plan súper colegas, a la hora del sexo me costaba mucho tener relaciones sobria, necesitaba varias cervezas para que al menos excitarme algo.

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Pero irremediablemente me enamoré de una chica, y después de otra y así. A veces me atrevía a vivir aventuras pero nada serio. Aunque en una de estas aventuras me pillé totalmente.

Tengo que reconocer que ella tuvo muchísima paciencia conmigo, porque los dos primeros años tuvimos una relación en secreto. Yo decía que era mi compañera piso y con esa excusa la llevaba a reuniones familiares o la mencionaba en el trabajo.

A los dos años ella se cansó, y con razón. Pero no podía perderla, no por mi cobardía. Me costó horrores, sobre todo porque había sostenido una mentira mucho tiempo. Mis padres no reaccionaron tan mal como me creía. Ya conocían a mi novia y bueno, le tenían mucho cariño. 

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«Por eso no funcionaba ninguna relación con ningún chico», me dijo mi padre. A ver, que tampoco me abrazaron felices, pero yo pensé que me iban a repudiar. Estaban algo decepcionados, no eran lo que querían para mi pero mi madre dijo: «qué se le va a hacer, si parece que se nace así y que no se puede cambiar.» 

Me pidieron que no tuviera muestras de amor hacia ella ante ellos, pero no me prohibieron que la llevara a su casa, tiempo al tiempo, pensé.

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Mis familia se fue abriendo y en mi trabajo lo vivieron con bastante normalidad, solo una amiga de la infancia, del mundo del opus, dejó de hablarme porque le pareció una aberración. ¡Qué ridículo!

El año pasado me casé, fue una ceremonia linda con nuestras familias. Este año nació nuestro primer hijo, y claro, digo primero porque quiero varios, que se note mi educación del opus dei, jaja.

Esta es mi primera Navidad como lesbiana visible y orgullosa, y la maternidad me ha ayudado a sentirlo así. Nunca entendí eso de sentirse orgullosa de la orientación sexual, pero ahora creo que debemos sentirnos tanto, porque para muchas de nosotras no ha sido fácil, porque hemos tenido que vivir el rechazo y el miedo, y aún así nos hemos llenado de valor para vivir vidas felices.

Y la lucha no acaba ahí, sigue y sigue cada día. Chicas, a sentirnos orgullosas y a luchar por lo que nos hace felices. 

Feliz Navidad

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¿Cómo elegir un banco de semen en España?

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banco de semen en españa

Ya estás en ese gran momento. Ya tienes todas tus analíticas correctas, ya tienes el lugar escogido donde embarazarte, clínica privada u hospital público, ya tienes el tratamiento de tu preferencia, inseminación artificial, fecundación in vitro, método ropa

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Ya estás a punto de empezar, solo falta un detalle que no es nada insignificante: el banco de semen.

En España la donación de esperma es anónima, no sabremos nada del donante pero su presencia formará parte de la historia sobre sus orígenes que contaremos a nuestros hijos. Ese “señor tan generoso que dejó una semillita en un hospital”, como cuentan muchas madres.

Un donante nunca es un padre, no, pero representa la mitad de la genética de nuestros pequeños.

¿Da igual que banco de semen escogemos? No, no nada igual, porque es importante repasar cómo se eligen esos donantes, qué procesos deben pasar y qué calidad tiene su esperma. IVI, que cuenta con el número de clínicas de fertilidad más alto en el país, también tiene un gran banco de esperma. Puedes acceder a sus muestras tanto si buscas un embarazo en IVI como si no.

¿Cómo se seleccionan los donantes? La legislación en nuestro país dice que los hombres entre 18 y 50 años son aptos para donar semen. No obstante IVI pone un límite antes, a los 39 años, para prevenir enfermedades que se asocian a la línea paterna y a edades más avanzadas.

A los donantes, que pueden ser de cualquier nacionalidad y raza, se les analiza primero la calidad del semen. Esta tiene que ser tres veces superior a lo que la OMS considera normal. La movilidad de los espermatozoides debe ser superior al 50%.

La mayoría de donantes no consigue pasar esta prueba. El siguiente paso es la revisión médica, la revisión de sus antecedentes de salud y los de su familia.

Una vez que el candidato consigue pasar al siguiente nivel viene la entrevista psicológica. Los especialistas indagan sobre su historia de vida y la de su familia, también sobre sus motivaciones para ser donante.

Cuando ya todo esto está bien evaluado, IVI somete al donante a un test de compatibilidad genética. Aquí se detecta si son portadores de enfermedades recesivas hereditarias.

Una vez superados estos pasos los candidatos son aptos para donar, donan una muestra de semen a la semana durante un periodo aproximado de 15 a 20 semanas, tiempo en el que se sigue evaluando la calidad de la esperma, si esta decae entonces se cancelan las donaciones.

¿En qué nos influye todo esto para nuestro tratamiento de fertilidad? Nos influye en todo. Puesto que conseguir un embarazo  no solo depende de la calidad de nuestros óvulos, también de la calidad del semen.

A la hora de obtener una muestra, IVI busca donantes que se parezcan físicamente a nosotras o a nuestras parejas. Pero más allá de eso tenemos la tranquilidad de que ese donante ha pasado por pruebas que nos garantizan su salud física y emocional.

Una pareja de lesbianas se insemina en casa y da a luz casi a la vez

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pareja de lesbianas tiene hijos a la vez

Qué bonitas historias sobre nuestras familias. Tenemos muchas maneras de lograrlas, y debo reconocer que es de valientes cuando una pareja de lesbianas decide embarazarse el mismo tiempo y dar a luz con muy poca diferencia.

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Porque las hormonas del embarazo al final le suben a las dos, porque dos recién nacidos no es lo mismo que uno, ni que tres, hay que decirlo también por todas esas mamis lesbianas que han tenido trillizos.

Esta es la vida de Taryn Cumming y Kat Buchanan, hace unos meses os contamos su historia, la de una pareja de mujeres que se embarazó a la vez del mismo donante, y en casa.

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Actualmente tienen 34 y 32 años y viven en Nueva Zelanda. Cuando fueron a una clínica de fertilidad porque querían embarazarse el médico no les dio muy buenas noticias, les dijo que ambas tenían baja reserva ovárica y problemas ginecológicos.

Pero no se desanimaron, decidieron dejar la clínica de lado y buscaron donantes de semen por internet. Se hicieron una inseminación casera con dos días de diferencia.

 

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¡Y lo más sorprendente es que han dado a luz casi a la vez, solo con cuatro días de diferencia. Taryn ha gestado a Ryan y Kat a Piper.

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Ryan nació con problemas y tuvo que ser ingresado en la UCI. “Los médicos han dicho que Ryan es un verdadero milagro ya que los bebés como él no lo logran o tienen un daño cerebral severo. Creo que todos los pensamientos y oraciones funcionaron. Gracias desde el fondo de nuestro corazón, estamos muy orgullosos de nuestro hijo y estamos ansiosos por tenerlo en casa», escribió Kat en sus redes.

Es sin duda una historia muy especial, no solo por la recuperación del pequeño, también porque conseguir un embarazo en una inseminación casera tiene pocas posibilidades, entre un 15 y 20%.

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¡Toda la suerte para esta preciosa familia de afortunados!

Cuando tu mejor amiga «hetero» se convierte en tu esposa

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cuando tu mejor amiga hetero se convierte en tu esposa

Alicia y yo nos conocimos en la universidad y la química fue inmediata. Y no hablo de química amorosa, en ese tiempo ambas nos sentíamos heterosexuales, era más bien una conexión increíble, podíamos pasarnos un día completo hablando y al día siguiente seguíamos teniendo mil temas.

En mi segundo año universitario me lie una noche de fiesta con una chica y la verdad es que me encantó. Me enamoré, fue mi primera novia y estuvimos tres años juntas. Alicia siempre me apoyó mucho y se llevaba muy bien con mis parejas, aunque también me celaba en mis relaciones, decía que no quería que le quitara tiempo a lo nuestro.

Alicia era una ligona, siempre fue muy guapa y tenía una personalidad arrolladora, por lo que era difícil verla soltera, siempre tenía parejas y aventuras.

A los 27 años Alicia se quedó embarazada y se casó con su novio de ese momento. Estaba muy ilusionada con su hijo pero con los años me decía que se sentía harta de su esposo. A los 32 se divorció y comenzó a vivir la vida loca, como dice la canción de Ricky Martin.

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Durante todos esos años Ali y yo seguíamos muy unidas, nos quedábamos muchas veces la una en la casa de la otra, yo a Javi, su hijo, lo trataba como si fuera uno de mis sobrinos, le vi crecer desde que estaba en el útero así que le quería mucho.

Cuando las dos teníamos 35 años decidimos hacer un viaje aventura juntas. Nos fuimos a recorrer Vietnam un mes. Javi se quedó con su padre. No sé que fue, si el estar en ese lugar tan mágico, si el sentirnos tan libres y llenas de vida, o el que simplemente era nuestro destino. Una noche nos emborrachamos en un bar que estaba en la misma playa, era precioso. Nos fuimos a la habitación, compartíamos cama como muchas otras veces habíamos hecho, estábamos muertas de la risa por cualquier cosa, en ese momento Ali se me acercó y me besó. La cosa se fue calentando y nos acostamos.

A la mañana siguiente me desperté antes que ella y me sentí mal. Pensé que quizás estaría avergonzada o que sentiría que yo me había aprovechado de ella, después de todo yo era la lesbiana y ella la heterosexual. Pero todo lo contrario, se despertó con una gran sonrisa y me dio un beso en la boca. «Tenemos que repetir lo de anoche, ¿eh? Vaya polvazo», me dijo. Y yo me sonrojé.

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El resto del viaje lo vivimos como si fuéramos pareja, teníamos sexo, nos dábamos muchos mimos, no sé. Y el punto es que no era raro, era natural.

Yo estaba muy a gusto, pero pensaba que era parte de lo vivido en Vietnam, que al volver a Madrid volveríamos a ser las mejores amigas de toda la vida, y eso me entristecía. Yo siempre había adorado a Ali, y ahora conocerla de esa manera me había hecho engancharme de ella, así que decidí protegerme y fui yo la que empezó a estar más distante cuando regresamos.

Pero me duró poco. Ali me buscó, habló conmigo y me explicó que en algunas ocasiones había fantaseado con la idea de liarse conmigo, pero que nunca lo había intentado, que tenía ganas de que intentáramos estar juntas, que tenía miedo de cargarse nuestra amistado pero que era más fuerte las ganas de vivirlo.

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Y lo vivimos. Y lo seguimos viviendo. Ya han pasado dos años del viaje a Vietnam, tenemos una casa bonita en la que vivimos con Javi y en la que esperamos a nuestro primer hijo juntas. 

Dicen que el amor está donde menos lo imaginas, y no puedo estar más de acuerdo.

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Suecia elimina «madre» y «padre» del Código Parental

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Madres lesbianas que se divorcian y separan a sus hijos

Noticias como estas nos alegran el día, cuando vemos que países más avanzados que el resto comienzan a hacer avances importantes en lo referente a diversidad, sobre todo diversidad sexual. Porque aunque es un pequeño paso para el colectivo LGTB, sabemos que con los años (ojalá tomara menos tiempo), se traducirá en cambios generalizados en el resto de países.

Las que ya tenemos hijos en edad escolar sabemos lo desagradable que resulta tener que rellenar papales del cole con casillas de «madre» y «padre», tachar, y poner el nombre de la otra mamá, o solo una, porque las lesbianas podemos tener hijos en pareja o solteras.

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O las veces que tenemos que explicar en el médico o en diversos trámites que no hay padre, no, que hay dos mamás o solo una. Lo mismo que les sucede a las familias de dos padres o padres solteros, o donde hay tres progenitores.

En Suecia existe desde hace 70 años el Código de los Padres, que define a las familias de la forma más básica que se ha hecho hasta ahora: madre, padre e hijos. Ahora se referirá a ellos de manera neutral.

La Ministra de Igualdad de Género del país, Asa Lindhagen, del Partido Verde, ha declarado que a día de hoy las familias son muy diversas y que los niños llegar a esas familias de distintas maneras.

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Asa Lindhagen es bisexual, se casó con una mujer y juntas tuvieron dos hijos. Ahora están separadas. Pero sin duda su orientación sexual ha sido clave para impulsar este cambio en el Código, para no dar por sentado el género ni la sexualidad del o los progenitores de los niños ni la constitución de esa familia.

Asa tuiteó: ¡Un día importante para todas las familias arcoíris! Ahora estamos avanzando para adaptar la legislación a la realidad. Las familias se ven diferentes y la sociedad no debe discriminar a las personas por motivo de género u orientación sexual, tan simple como eso», escribió junto a una bandera LGTB.

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Suecia aprobó el matrimonio igualitario en 2009 y la adopción homoparental en 2003, no obstante las familias LGTB seguían encontrando algunos escollos en el camino.

«Cuando tu historia de amor y maternidad se transforma en una pesadilla»

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Cuando pienso en cómo empezó mi historia con mi ex, a la que llamaré Susana pero no es su nombre real, me cuesta creer que hayamos acabado así.

Estábamos tan enamoradas que nos sobraba todo, el trabajo, los amigos, la familia, lo único que queríamos era estar la una con la otra todo el día, aunque fuera haciendo nada. Simplemente estar.

Nos complementábamos mucho en todos los sentidos, espiritual, sexual, en nuestros intereses.

Cuando conocí a Susana yo tenía novia. Pero no podía dejar de pensar en ella, nos hicimos amigas y pasó lo inevitable. Dejé a mi pareja y aunque no conocía mucho a Susana me propuso que me fuera a vivir con ella. Era una locura sí, pero lo vivimos con mucha intensidad.

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Dos años después de irnos a vivir juntas decidimos tener un bebé. Nos hicimos una inseminación casera con el semen de un amigo que teníamos en común y que no tenía ninguna intención de ser padre pero quería ayudar.

Susana se quedó al segundo intento. Estábamos tan felices. Así nació nuestra princesa Manuela. El primer año fue difícil sobre todo porque Susana estaba muy fuera de sí, con las hormona a tope, a veces me sobre exigía y otras veces me pedía distancia. Yo no sabía muy bien cómo comportarme pero tampoco le daba mucha vuelta al asunto porque seguía enamorada de ella y se me caía la baba con mi princesa.

Pero la relación con Susana se fue deteriorando. Cuando Manuela cumplió dos años Susana empezó a salir mucho, la había destetado por fin y decía que necesitaba tiempo para ella. Pero no salía a tomar un café, salía a discotecas y bares y llegaba en la madrugada, empezó a hacer cosas muy raras.

Yo estaba dedicada en cuerpo y alma a mi princesa así que era la cuidadora principal, porque además podía por las mañanas trabajar en la oficina y en la tarde desde la casa y cuidarla.

Un día, de sorpresa, Susana me dijo que se quería separar. Que ya no sentía lo mismo. Se me vino el mundo abajo, porque aunque estaba rara yo pensaba que sería solo una etapa y pronto volveríamos a ser la familia feliz. Pero no, se había encaprichado con una chica a la que apenas me fui yo metió en la casa a vivir.

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No les puedo decir con palabras lo terrible que era para mi, sufrí mucho. Pero seguía encargándome de Manuela todas las semanas y los fines de semana se iba con ella.

En los inicios de su relación con su nueva novia nuestra hija le sobraba, porque salían mucho y se iban de viaje, pero cuando decidieron estar más caseras me la quitaron.

Aunque Manuela es mi hija también, yo legalmente no soy nada porque en nuestro país no existe el matrimonio gay ni la adopción ni la filiación. 

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Mi princesa tiene a día de hoy 3 años y medio, y por duro que parezca nuestra relación depende del ánimo de mi ex, si está feliz y bien o si no pues no. Si está de buena me la puedo traer un fin de semana o incluso tenerla algunos días entre semana. Pero si está de malas puedo pasar hasta 18 días sin saber nada de ella, ni hablar por teléfono, que es lo que me ha pasado.

Hace unos meses empecé a salir con una chica, y cuando Susana se enteró me prohibió ver a la niña. Acabé dejando a la chica porque lo más importante para mi es tener a mi hija conmigo.

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Pero estoy muy amargada, me encantaría poder ir por la vía judicial y tener custodia compartida o algo justo y razonable, como las parejas heterosexuales que se divorcian, no estar dependiendo de su estado anímico. No imagino estar toda la vida luchando para poder estar con mi hija.

He intentado hablar con ella, y a veces está razonable y me dice que ok, que compartamos todo, pero es una veleta que cambia de opinión todo el tiempo.

Mientras no queda otra que seguir luchando para que las mamás lesbianas tengamos los mismos derechos seamos o no las mamás que gestamos a los hijos.

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Puedes enviar tu historia a info@madreslesbianas.com

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