¿Somos las familias de dos madres más corresponsables?

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¿Somos más corresponsables las familias de dos madres?
¿Somos más corresponsables las familias de dos madres?

Durante años, la corresponsabilidad ha sido uno de los grandes retos de las familias. ¿Quién cuida más? ¿Quién renuncia? ¿Quién sostiene lo invisible? En este contexto, cada vez más estudios y testimonios apuntan a una pregunta incómoda —y necesaria—: ¿las familias de dos madres reparten mejor los cuidados y las responsabilidades?

Lo que dicen los estudios

Investigaciones realizadas en España y Europa muestran una tendencia clara: las parejas de mujeres tienden a distribuir de forma más equitativa las tareas domésticas y de crianza que las parejas heterosexuales.

Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) sobre familias homoparentales en España señala que, en las parejas de dos madres, la corresponsabilidad no suele basarse en roles de género heredados, sino en acuerdos explícitos, negociados y revisables. Al no existir el esquema tradicional “madre cuidadora / padre proveedor”, las funciones se reparten con mayor conciencia y flexibilidad .

Otros trabajos europeos, como los recogidos por ILGA-Europe y estudios comparativos en países nórdicos, concluyen que las parejas del mismo sexo hablan más sobre los cuidados antes de tener hijos, anticipan conflictos y ajustan expectativas, lo que reduce la carga desigual a largo plazo.

No es magia: es estructura

Esto no significa que las familias de dos madres sean perfectas ni que no existan desequilibrios. Pero sí que parten de un punto diferente: no hay un rol asignado por defecto. Nadie “ayuda”; ambas son responsables. Nadie es secundaria. Y eso cambia mucho las dinámicas.

Además, muchas mujeres lesbianas llegan a la maternidad tras un proceso largo y muy consciente: deseo explícito, planificación, reproducción asistida, acuerdos previos. Todo eso favorece una crianza más deliberada y compartida.

Elisa tiene 44 años, vive en Barcelona y con su esposa, Laura, tiene un niño de 5 años. Antes de casarse con Laura tuvo un marido, con quien actualmente comparte la custodia de una niña de 12.

“Con mi exmarido yo hacía la lista mental de todo: pediatra, ropa, cumpleaños, colegio. Él «ayudaba», sí, pero yo cargaba con la organización, le asignaba tareas. Con Laura es distinto. Nos sentamos, lo hablamos todo. No hay una ‘jefa de crianza’. Si una está cansada, la otra entra. Y eso, emocionalmente, se nota muchísimo”, nos cuenta. «Pero no solo con lo que tiene que tiene que ver con la maternidad, también con la casa, con el reparto de tareas, la compra, la comida, la lavadora, al final las repartimos por preferencias, pero esta equilibrado».

Elisa no idealiza: discuten, se cansan, se equivocan. Pero hay algo que no cambiaría: “No siento que la maternidad me haya absorbido a mí sola. Es un proyecto compartido de verdad”.

¿Más corresponsables… o simplemente más conscientes?

Quizá la pregunta no sea si las familias de dos madres lo hacen “mejor”, sino desde dónde lo hacen. Sin mandatos de género tan rígidos, con más diálogo y menos automatismos, la corresponsabilidad deja de ser un ideal teórico y se convierte en una práctica cotidiana.

Eso no quita dificultades: conciliación, cargas mentales, expectativas sociales. Pero sí demuestra algo importante: cuando el reparto se piensa y se habla, es más justo.

Las familias lesbomarentales no son una excepción exótica. Son un espejo que muestra que otra organización de los cuidados es posible. Y quizá la gran pregunta no sea si somos más corresponsables, sino qué puede aprender la sociedad entera de estas formas de criar.