Lo que el divorcio de Ricky Martin y Jwan Yosef nos enseña: referencia, visibilidad y verdad

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Ricky Martin y Jwan Yosef anunciaron su divorcio en 2023, después de seis años de matrimonio, con un mensaje que conmovió al mundo: decidieron separarse con “amor, respeto y dignidad” por sus hijos, y priorizar una dinámica familiar armoniosa basada en su amistad sincera.

Co-parentalidad ejemplar: una enseñanza para todas

Dos años después de la ruptura, Jwan Yosef compartió su experiencia de crianza compartida con la revista Attitude:

  • Vivir a 10 minutos de distancia, hablar casi a diario y mantener una relación “sólida y tranquila”
  • Para Jwan, esto ya no es solo una experiencia, es una forma de vivir
  • Crían a Lucía (6) y Renn (5) con conciencia, educación sobre diversidad familiar y amor profundo

Ricky, por su parte, afirmó que sus hijos “nunca vieron una pelea entre Jwan y yo”, y que “siempre seremos familia”

Este modelo de separación respetuosa y enfocada en el bienestar de los hijos es un referente poderoso para familias homoparentales, incluidas las lesbianas, que muchas veces enfrentan estereotipos de conflicto.

Divorcios más frecuentes entre lesbianas: una realidad a tener presente

Diversos estudios muestran que las parejas lesbianas se divorcian con más frecuencia que las parejas de hombres gays:

  • En los Países Bajos, entre 2006 y 2011, la tasa de divorcios de lesbianas fue del 14 %, mientras que la de hombres gays fue del 7 %. Asimismo, el 30 % de los matrimonios de lesbianas de 2005 se disolvieron a los 10 años, frente al 15 % de hombres gays y el 18 % de heterosexuales.
  • En Reino Unido, las divorciadas lesbianas representaban casi el 75 % de todos los divorcios entre parejas del mismo sexo en 2019, pese a representar sólo el 56 % de las uniones.
  • En los países nórdicos, los divorcios entre mujeres superan significativamente a los de hombres gays; por ejemplo, en Suecia y Noruega, las rupturas en parejas femeninas son aproximadamente un 29 % más frecuentes que en parejas masculinas.

¿Por qué? Se sugieren varias interpretaciones:

  • Las mujeres, en general, tienden a iniciar los procesos de divorcio con más frecuencia, incluso en heterosexuales.
  • Existe un fenómeno coloquial llamado “u-hauling”: el impulso de avanzar muy rápido en una relación, conviviendo o comprometiéndose intensamente demasiado pronto.
  • Expectativas emocionales intensas y altos estándares en la relación también podrían influir en la insatisfacción y su resolución mediante ruptura.

¿Por qué es bueno tener modelos como el de Ricky y Jwan?

  1. Normaliza el divorcio en familias homoparentales, mostrándolo no como un fracaso sino como una transición posible con dignidad.
  2. Rescata la co-responsabilidad parental como eje central tras la ruptura: crianza consciente, comunicación clara y afecto mutuo frente al conflicto.
  3. Inspira a madres lesbianas, que pueden temer el divorcio por cómo se presenta la sociedad. Aquí ven que sí es posible separarse sin destruir la familia que formaron.

Madres lesbianas, estamos en conversaciones diarias sobre qué significa “familia” —y una parte importante de esa conversación es cómo cuidarnos, incluso cuando las parejas cambian. Ver a figuras públicas como Ricky Martin y Jwan Yosef separarse con respeto y seguir criando juntos con amor nos da esperanza y coraje.

Porque sí, las estadísticas pueden asustar, pero también podemos aprender de ellas: estar atentas, conscientes, pedir ayuda antes de que la relación se deteriore, y saber que la ruptura puede ser una oportunidad para redefinir lo que queremos para nuestras familias y cómo las cuidamos.

Si alguna vez te preocupa lo que pueda venir, recuerda: no estás sola. Hay ejemplos que nos enseñan a criar desde el cuidado mutuo, incluso en el adiós.