Historia de la maternidad lésbica: desde perder la custodia de nuestros hijos hasta cambiar las leyes

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la historia de las madres lesbianas
la historia de las madres lesbianas

Hubo un tiempo en el que una mujer podía perder la custodia de sus hijos por ser lesbiana. Hoy, en España, dos mujeres pueden casarse, adoptar y ser reconocidas legalmente como madres. Pero ¿cómo llegamos hasta aquí?

La historia de nuestras familias comenzó mucho antes de que las leyes nos reconocieran. Estas son algunas de las mujeres, organizaciones y conquistas que cambiaron la maternidad lesbiana.

Años 50: las primeras madres lesbianas comienzan a organizarse

En 1955 nació en San Francisco Daughters of Bilitis, considerada la primera organización de lesbianas de Estados Unidos.

Un año después, sus integrantes comenzaron a abordar una cuestión de la que apenas se hablaba: las mujeres lesbianas que tenían hijos.

En una época de enorme discriminación, aquellas conversaciones fueron uno de los primeros pasos para crear redes de apoyo entre madres lesbianas.

Años 70: cuando salir del armario podía significar perder a tus hijos

Muchas lesbianas habían tenido hijos en matrimonios heterosexuales. Cuando se separaban y comenzaban una relación con otra mujer, podían enfrentarse a procesos judiciales en los que su orientación sexual se utilizaba para cuestionar su capacidad como madres.

En 1971 se creó en San Francisco la Lesbian Mothers Union, impulsada por la activista Pat Norman, para apoyar a mujeres que luchaban por conservar la custodia de sus hijos.

En 1974 nació en Seattle el Lesbian Mothers National Defense Fund, otra organización dedicada a defender sus derechos.

Aquellas mujeres no estaban luchando por convertirse en madres. Ya lo eran. Luchaban para que no les arrebataran a sus hijos.

1979: uno de los primeros cuentos con una madre lesbiana

La escritora Jane Severance publicó When Megan Went Away, considerado uno de los primeros libros infantiles estadounidenses que representaban explícitamente una familia con una madre lesbiana.

El cuento narraba la separación de una mujer y su pareja y cómo la vivía su hija.

Puede parecer una historia sencilla, pero entonces encontrar una familia lesbiana en un libro infantil era extraordinario.

Diez años después, en 1989, Lesléa Newman publicó Heather Has Two Mommies, que se convertiría en uno de los grandes referentes de la literatura infantil sobre diversidad familiar.

Por fin, algunos niños podían encontrar en los cuentos una familia como la suya.

Años 80: las lesbianas empiezan a planificar juntas su maternidad

Durante décadas, muchas madres lesbianas habían tenido hijos en relaciones heterosexuales anteriores.

Pero la reproducción asistida permitió que cada vez más parejas de mujeres decidieran formar una familia juntas desde el principio.

En 1982 comenzó a funcionar El banco de esperma de California, una entidad pionera en ofrecer abiertamente sus servicios a mujeres lesbianas y solteras.

En 1985, Cheri A. Pies publicó Considering Parenthood: A Workbook for Lesbians, un libro que abordaba cuestiones como la elección del donante, la crianza y el papel de la madre no gestante.

La maternidad lesbiana empezaba a convertirse también en un proyecto compartido y planificado.

1986: comienza un estudio que desmontaría muchos prejuicios

La investigadora Nanette Gartrell puso en marcha el National Longitudinal Lesbian Family Study, un estudio que siguió durante cuatro décadas a familias formadas por mujeres lesbianas mediante inseminación con donante.

Sus investigaciones analizaron el desarrollo, el bienestar psicológico y las experiencias de los hijos de estas familias.

Los resultados contribuyeron a cuestionar los prejuicios sobre la capacidad de las mujeres lesbianas para criar hijos y aportaron evidencia científica sobre su desarrollo.

El estudio concluyó en 2026, después de cuarenta años de seguimiento.

Años 90: dos mujeres pueden participar biológicamente en un mismo embarazo

Durante los años noventa comenzaron a documentarse experiencias de fecundación in vitro compartida entre mujeres.

Una aportaba los óvulos y la otra gestaba el embarazo.

Era el comienzo de lo que hoy conocemos en España como método ROPA.

Esta posibilidad abrió nuevas formas de vivir la maternidad compartida, aunque las leyes todavía tardarían en reconocer adecuadamente a ambas madres.

2005: España aprueba el matrimonio igualitario

El 30 de junio de 2005, España aprobó definitivamente el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Nos convertimos en el tercer país del mundo en reconocerlo, después de Países Bajos y Bélgica.

La ley permitió también la adopción conjunta por parte de matrimonios formados por dos mujeres.

Fue una conquista histórica, pero quedaba pendiente una cuestión fundamental: el reconocimiento automático de ambas madres cuando una de ellas daba a luz mediante reproducción asistida.

2007: las dos madres pueden ser reconocidas legalmente

En 2007 se reformó la legislación española para permitir que la esposa de una mujer que daba a luz mediante reproducción asistida pudiera consentir que se determinara también a su favor la filiación del bebé.

Fue un avance decisivo para las familias lesbomarentales.

Sin embargo, esta vía de reconocimiento seguía vinculada al matrimonio.

Las parejas de mujeres no casadas continuaban encontrándose con obstáculos legales.

2023: ya no es necesario casarse para reconocer a ambas madres

La Ley 4/2023 introdujo una reforma fundamental: permitió establecer la filiación de las dos madres también en parejas de mujeres no casadas, mediante los procedimientos previstos en la legislación del Registro Civil.

Hasta entonces, muchas parejas se habían visto obligadas a casarse para acceder a determinadas vías de reconocimiento de la segunda madre.

Un derecho que hoy puede parecernos evidente no llegó a España hasta hace apenas tres años.

Una historia que seguimos escribiendo

Hoy, en España, dos mujeres pueden casarse, adoptar, recurrir a la reproducción asistida y ser reconocidas legalmente como madres.

Pero todavía existen países donde nuestras familias carecen de reconocimiento y lugares donde ser lesbiana sigue poniendo en peligro derechos fundamentales.

Conocer nuestra historia también significa recordar a las mujeres que se enfrentaron a tribunales, prejuicios y leyes discriminatorias para proteger a sus hijos.

Porque las madres lesbianas no aparecimos cuando las leyes comenzaron a reconocernos. Ya estábamos ahí, criando a nuestros hijos y formando familias.

Y buena parte de los derechos que disfrutamos hoy existen gracias a quienes se negaron a aceptar que ser lesbiana las hiciera menos madres.


Artículo elaborado a partir del recorrido histórico publicado por Dana Rudolph en Mombian, ampliado con los principales hitos legislativos de España.