Ser madre lesbiana en México: visibilidad, prejuicios y el derecho a existir sin dar explicaciones

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Madres lesbianas en Mexico
Madres lesbianas en Mexico

«Hola, aquí existimos.»

Con esa frase tan sencilla, la creadora de contenido mexicana Selma resume algo que todavía sigue siendo necesario en muchos lugares: recordar que las madres lesbianas existen. Que forman familias. Que crían, educan, llevan a sus hijos al colegio, acuden al pediatra, hacen tareas, ponen límites y llegan agotadas al final del día exactamente igual que cualquier otra madre.

En una reciente entrevista concedida a Infobae, Selma reflexiona sobre lo que significa ser madre lesbiana en México y sobre cómo la visibilidad puede convertirse en una herramienta de apoyo para otras mujeres que están atravesando procesos similares.

Su historia rompe además uno de los estereotipos más persistentes sobre las lesbianas que son madres. Su hija nació durante una relación heterosexual anterior, algo que todavía genera preguntas y comentarios que ponen en duda su orientación sexual. “Piensan que porque ya tienes hijos ya no eres lesbiana. Luego puede entrar este miedo de que chin, ya entonces ni no voy a estar con otra mujer, las otras lesbianas me van a juzgar, van a pensar que no soy 100% lesbiana, soy lo suficientemente lesbiana porque no soy porque esto son cosas pues como cuestiones de de antes o estereotipos que se nos ponían a las lesbianas antes”.

«Solo se hizo lesbiana porque odia a los hombres o porque tuvo una mala experiencia», cuenta que le dicen con frecuencia. Son prejuicios que muchas mujeres lesbianas conocen bien y que parten de una idea equivocada: pensar que la orientación sexual es incompatible con los procesos de autodescubrimiento que pueden darse en cualquier momento de la vida.

«A la sociedad en general se le dificulta comprender la parte del proceso de autodescubrimiento», explica Selma. «Aparte de ser mamá, sigo siendo una mujer, un ser humano que sigue aprendiendo, que sigue descubriéndose». Según ella, maternidad e identidad no son experiencias separadas, sino aspectos que conviven y se entrelazan en la vida cotidiana.

La maternidad lésbica en un país que sigue cambiando

La situación de las familias formadas por dos madres en México ha experimentado avances importantes durante la última década. El matrimonio igualitario es legal en todo el país y cada vez más parejas de mujeres acceden al reconocimiento legal de sus relaciones. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que las mujeres protagonizan la mayoría de los matrimonios igualitarios registrados en México. En 2023 se contabilizaron 6.606 matrimonios entre personas del mismo sexo, de los cuales 3.964 correspondieron a parejas de mujeres.

Sin embargo, la igualdad legal no siempre se traduce en igualdad real.

Diversos colectivos mexicanos llevan años denunciando obstáculos administrativos, dificultades para el reconocimiento de las familias homoparentales y situaciones de discriminación que continúan produciéndose en ámbitos tan cotidianos como las escuelas, los hospitales o los juzgados. Incluso en procesos relacionados con la custodia o la patria potestad, muchas mujeres siguen encontrándose con instituciones que parten de modelos familiares tradicionales.

Precisamente sobre esto habla Selma en la entrevista. Explica que en muchos trámites legales todavía existe la presunción de que una mujer acabará formando pareja con un hombre o que la estructura familiar de referencia es necesariamente heterosexual.

«Si el sistema ya beneficia a los hombres, venir yo como mamá a pelear esto y además tener que discutir que soy lesbiana es como ponerme a la defensiva», afirma.

Ese temor no es infundado. Numerosos estudios sobre diversidad familiar muestran que muchas madres lesbianas siguen valorando cuidadosamente cuándo, dónde y ante quién visibilizar su orientación sexual, especialmente cuando sienten que podría influir en decisiones relacionadas con sus hijos.

La importancia de verse reflejada

Uno de los aspectos más interesantes de la conversación con Selma es cómo describe el efecto que tiene la representación.

A través de sus redes sociales recibe mensajes de mujeres que están cuestionándose su orientación sexual, algunas de ellas casadas, con hijos o inmersas en procesos de separación. Mujeres que nunca habían visto reflejada su realidad y que encuentran en testimonios como el suyo una posibilidad que hasta entonces parecía inexistente.

«Escuché tu historia, me siento identificada contigo», le escriben algunas seguidoras.

No es un detalle menor. Durante décadas, la representación de las familias lesbianas en México fue prácticamente inexistente en los medios de comunicación. Cuando aparecían, solían hacerlo asociadas al conflicto, al escándalo o a debates políticos. Ver a una mujer lesbiana hablando de deberes escolares, conciliación o crianza sigue siendo, en muchos espacios, algo relativamente nuevo.

Y ahí está precisamente el valor de esa visibilidad.

No porque las madres lesbianas tengan que justificar quiénes son.

No porque deban dar explicaciones sobre cómo forman sus familias.

Sino porque cuando una realidad se muestra con normalidad, deja de parecer excepcional.

Como señala Selma, la visibilidad no consiste en explicar constantemente la propia existencia. Consiste en poder decir simplemente: «Aquí estamos».

Y, para muchas madres lesbianas mexicanas, esa sigue siendo una forma de activismo tan cotidiana como necesaria.