El Día del Padre cuando no hay padre: una oportunidad para hablar de diversidad familiar

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Llega marzo y con él, los escaparates, los anuncios y hasta los trabajos escolares se llenan de mensajes sobre el Día del Padre. Para muchas familias, este día es una celebración más, pero para las nuestras, donde no hay un «papá» en casa, puede suponer un desafío o, mejor aún, una oportunidad para hablar de diversidad familiar.

Las familias formadas por dos mamás, o por una madre soltera por elección, han aprendido a navegar estas fechas con creatividad y amor. Aunque muchas de nosotras defendemos que lo ideal sería centrarnos en el Día Internacional de las Familias, celebrado el 15 de mayo, la realidad es que en el colegio, en la televisión y en la publicidad, el Día del Padre sigue teniendo un protagonismo innegable. Entonces, ¿qué hacemos?

Convertir la fecha en una conversación sobre diversidad

Es el momento perfecto para hablar con nuestros hijos sobre los diferentes tipos de familia. Explicarles que hay niños y niñas con dos mamás, con dos papás, con una sola mamá o papá, con abuelos cuidadores, o incluso en familias extendidas. Y que todas son igual de válidas y amorosas.

Alternativas a la celebración tradicional

Algunas escuelas ya han optado por cambiar el Día del Padre y el Día de la Madre por un «Día de la Persona Especial» o un «Día de las Familias», permitiendo que cada niño elija a quién homenajear. Si el colegio de nuestros hijos aún sigue con la celebración tradicional, podemos hablar con los docentes para buscar opciones inclusivas.

Crear nuevas tradiciones

Si el peque quiere participar en la manualidad o en la actividad del colegio, podemos darle libertad para hacer un regalo a su mamá, a su abuelo, a su tío o a quien considere su referente. También podemos aprovechar el día para hablar de los valores que nos enseñan las personas importantes en nuestra vida, sin necesidad de encasillarlos en un rol tradicional de «papá».

Recordar que el amor es lo más importante

En el fondo, el Día del Padre es solo una fecha en el calendario. Lo realmente importante es que nuestros hijos crezcan sintiéndose amados, valorados y con la seguridad de que su familia es especial y completa tal como es.

Así que, si marzo llega con preguntas o con trabajos escolares que hablan de «papá», tomemos la oportunidad para enseñar que la diversidad familiar es una realidad hermosa y que, al final del día, el amor es lo que realmente importa.

Podemos reforzar con cuentos y películas de dibujos animados donde vemos modelos familiares diferentes. Imposible no amar la saga de Toy Story donde Andy, el niño protagonista, tiene una madre y una hermana. O Dumbo, elefantito que cria solo su madre.