Ser madres lesbianas significa también tener conversaciones que otras familias quizá nunca se plantean. Una de ellas, tarde o temprano, es la homofobia. Esa palabra grande, fea, que ojalá nuestras hijas e hijos nunca tuvieran que escuchar ni vivir. Pero sabemos que el mundo todavía no es perfecto, y que darles herramientas para enfrentarse a ello es también una forma de amarles.
No se trata de asustarles, sino de prepararles. Igual que les decimos que no hablen con desconocidos o que no crucen la calle sin mirar, también podemos enseñarles a identificar y gestionar los prejuicios.
Empieza por lo positivo
Antes de hablar de homofobia, hablemos de orgullo. Nuestros hijos deben tener claro que su familia es válida, bonita y fuerte. Que tener dos mamás o dos papás no es un problema, sino una riqueza. Cuanto más seguras estén de que su hogar es un lugar de amor, más inmunes serán a los comentarios dañinos.
Nombra las cosas sin dramatizar
Puedes explicarles que hay personas que, por ignorancia o por miedo, no entienden a las familias como la suya, y a veces dicen cosas feas. No hace falta entrar en grandes discursos: frases simples, adaptadas a su edad, funcionan mejor. Por ejemplo:
—“Algunas personas creen que solo puede haber una mamá y un papá. Se equivocan, pero lo importante es que tú sabes que tienes una familia que te quiere mucho”.
—“A veces la gente repite lo que escucha sin pensar. Eso no significa que tengan razón”.
—“Hay personas que no conocen familias como la nuestra y por eso se sorprenden. Pero cuando conocen lo felices que somos, entienden que somos una familia como cualquier otra”.
Dales respuestas preparadas
Los niños se sienten más seguros si saben qué contestar. Ayúdales a tener frases claras, como:
—“En mi casa tengo dos mamás y somos felices”.
—“Todas las familias son diferentes”.
—“Lo importante en una familia es que haya amor, y del mío tengo de sobra”.
—“Eso que dices no es verdad, y no me hace daño porque yo quiero a mis mamás”.
Esto les da seguridad y evita que se bloqueen en una situación incómoda.
Refuerza su autoestima
Recuérdales que los comentarios negativos hablan más de quien los dice que de ellos. Enséñales a pedir ayuda a un adulto si la situación lo requiere, y sobre todo a no sentir vergüenza de su familia.
Y, sobre todo, escucha
No todos los niños reaccionan igual. Algunos restan importancia, otros se sienten heridos. Mantén la puerta abierta para que te cuenten lo que han vivido, sin minimizarlo ni exagerarlo. A veces lo que más necesitan es saber que mamá siempre está ahí para escuchar.



