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Lesbianas y divorcio: «Éramos la familia perfecta y todo se derrumbó»

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Lesbianas y divorcio
Lesbianas y divorcio

Ya sé que tenemos que quitarnos de encima el lastre del amor romántico y la película de Disney, pero cuando conocí a A. hace ocho años sentí que era la mujer de mi vida solo después de hablar una hora con ella.

A. era abogada, exitosa, guapa, culta, encantadora, por lo que me sentía tan afortunada de llamar su atención. La historia es muy bonita. Nos conocimos por internet, y todo fue recíproco, bonito, fácil. ¿No habéis escuchado eso de que cuando todo se da es porque tiene que ser? Y así lo creíamos las dos.

Al segundo año de conocernos nos casamos. ¡Y fue un bodorrio! La gente solía decirnos que éramos la pareja de ensueño, y ya cuando nos convertimos en madres, no os podéis imaginar. Yo también lo creía, que teníamos la familia perfecta, como en las películas.

VER: Yo, una mujer heterosexual, me enamoré de una madre lesbiana soltera

Yo me pedí una excedencia para cuidar a nuestro hijo el primer año. Queríamos un segundo hijo. Al primero lo gestó A., al segundo lo iba a gestar yo. Hice tres intentos, en el último me embaracé, pero sufrí un aborto espontáneo.

Estas experiencias me desgastaron emocionalmente, y de alguna manera A. y yo empezamos a alejaros. No al comienzo, claro, hubo mucho apoyo, muchos mimos, pero con el tiempo algo se fue rompiendo.

La vida sexual fue lo primero que empezó a fallar. Si antes no nos podíamos sacar las manos de encima, la rutina, la maternidad, el cansancio, nos fueron alejando. Llegamos al punto donde teníamos que proponernos follar. En plan: «llevamos dos meses, este sábado deberíamos tener una cita y tiempo de calidad».

Cuando ya debes planear el sexo es que quizás falla algo, ¿no?

VER: Una pareja de lesbianas adopta a 3 hermanos para que no los separen

La segunda etapa fueron las peleas por tonterías, las discusiones tontas, esa sensación de que yo sacaba de quicio a A. y ella me sacaba a mi.

Hasta que el año pasado vino el mazazo. A. se presentó en mi trabajo y me dijo que teníamos que hablar, nos fuimos a comer. Estaba hecha un manojo de nervios, me dijo que lo sentía mucho, que me quería profundamente pero que había empezado a sentir algo por otra chica. Que no había sido buscado, que simplemente ocurrió, que quizás era la prueba más evidente de que lo nuestro ya no funcionaba.

VER: Me enamoré de la madre de la amiga de mi hijo

Yo me puse en modus patético, en plan no me dejes, lágrimas, piensa en nuestra familia, vayamos a terapia, etcétera. Y no fue solo en ese momento, me duró un par de meses.

A. es bastante racional así que además no me hizo mucho caso. El cuadro era bastante desolador, ella enamorándose de otra mujer que también estaba enamorada de ella, y yo haciendo lo imposible por recuperarla.

VER: Se conocieron en internet y cuatro años después se convirtieron en las madres lesbianas más famosas

Fueron dos amigas las que me dijeron: basta, te estás humillando. Gracias a ellas pude al menos dejar de hacer el ridículo.

No os voy a mentir, un proceso de divorcio cuando hay hijos y cuando aún sientes cosas por tu ex es muy muy duro. Ha pasado un año y aún hay cosas que me cuestan. Nuestro hijo pasa una semana conmigo y otra con ella. Al principio su ausencia se me hacía cuesta arriba, se me caían las paredes encima.

VER: Cómo superar una ruptur en 6 pasos

Ahora estoy mejor, aunque aún hay momentos en los que me duele verlo partir, o verlo llegar y contarme animadamente lo bien que lo pasó con mami y la novia de mami. Se me rompe el corazón.

Sé que el tiempo lo cura todo Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Ahora salgo, me divierto, pero aún no me apetece tener citas, no estoy preparada, aún me siguen doliendo las fechas especiales y aún pienso que tenía la familia perfecta y que todo se derrumbó si que yo pudiera evitarlo.

Joy Huerta, Diana Atri y su hija protagonizan la portada de Quién

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familia Joy huerta y diana atri
Familia Joy Huerta, Diana Atri y Noah

La familia de dos madres más famosa de México está compuesta por la cantante del grupo Jesse & Joy, Joy Huerta, su esposa Diana Atri, y la pequeña Noah, que ha cumplido recientemente su primer año de vida.

VER: Joy Huerta cuenta en las redes que está enamorada de una mujer y que esperan una hija

Esta famosa familia lesbomarental acaba de hacer historia al convertirse en la primera en protagonizar la portada de la revista Quién (una especie de «Hola»).

Joy ha publicado en las redes este gran momento con una gran reflexión:

«Es fácil soñar e imaginar un mundo inclusivo donde abunda el respeto, la tolerancia, la empatía y la compasión. Tan fácil como es construirlo. Si, así de fácil cómo soñarlo. Porque esa construcción está en manos de todas y cada una de las personas que habitamos este planeta, y para alcanzarlo no se requieren esfuerzos inhumanos ni inalcanzables, tan sólo respeto.

VER: El día que mi madre nos dijo que era lesbiana nos dio una lección de vida

Para nosotras esta portada representa tantísimo; porque no nos vemos a nosotras mismas, vemos a las miles de familias que sufrieron y sufren discriminación. Vemos a las personas que perdieron su vida por ser personas con diversidad sexual. Vemos a todxs aquellxs que pavimentaron el camino a lo largo de la historia para la comunidad LGBTI+. Y vemos también cómo la diversidad encuentra su camino a la normalización.
Gracias revista @quiencom por permitirnos ser parte de su historia, ser parte de la historia de nuestro país y a ustedes convertirse en parte de la nuestra. (@dianaatrim #NoahAtriHuerta

 

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Es fácil soñar e imaginar un mundo inclusivo donde abunda el respeto, la tolerancia, la empatía y la compasión. Tan fácil como es construirlo. Si, así de fácil cómo soñarlo. Porque esa construcción está en manos de todas y cada una de las personas que habitamos este planeta, y para alcanzarlo no se requieren esfuerzos inhumanos ni inalcanzables, tan sólo respeto. Para nosotras esta portada representa tantísimo; porque no nos vemos a nosotras mismas, vemos a las miles de familias que sufrieron y sufren discriminación. Vemos a las personas que perdieron su vida por ser personas con diversidad sexual. Vemos a todxs aquellxs que pavimentaron el camino a lo largo de la historia para la comunidad LGBTI+. Y vemos también cómo la diversidad encuentra su camino a la normalización. Gracias revista @quiencom por permitirnos ser parte de su historia, ser parte de la historia de nuestro país y a ustedes convertirse en parte de la nuestra. (@dianaatrim #NoahAtriHuerta )

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Sin duda es un gran paso para la visibilidad de nuestras familias, para generar referentes, para dar pasos hacia la igualdad y el amor.

¿Conoces a Evelyn, la madre lesbiana de Jodie Foster?

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madre lesbiana de Jodie Foster
Jodie Foster y su madre, ambas lesbianas

Jodie Foster es una de nuestras actrices preferidas y un gran referente lésbico en el mundo.

VER: Yo, una mujer heterosexual, me enamoré de una madre lesbiana soltera

Ella es una candidata absoluta a uno de los artículos de nuestra web, puesto que Jodie Foster es una madre lesbiana. La actriz, de 57 años, tiene dos hijos: Charles y Kit, los tuvo con su ex novia la productora Cydney Bernard.

Desde 2014 Jodie está casada con la actriz de The L Word, Alexandra Hendison.

Pero no es Jodie de quien queremos hablar, no. Es de su madre. En un artículo de la revista MíraLES sobre las madres lesbianas de las actrices famosas de Hollywood nos enteramos de que su madre es también lesbiana, y un personaje entrañable, la gran Evelyn Ella Almond.

Evelyn falleció el año pasado, cuando tenía 90 años. Se casó joven con el padre de Jodie, pero la relación no iba muy bien. Lucius Fisher Foster no era un buen padre, abandonó a los niños varias veces, y Evelyn, que estaba enamorada de una mujer, le pidió el divorcio.

El padre de Jodie murió en 2016 en la más absoluta pobreza y con Alzheimer.

VER: Roy Galán: soy hijo de dos mujeres que se amaban y deseaban

Evelyn ejerció como madre soltera hasta que se enamoró de quien Jodie considera otra mamá, la conocida como tía Jo. Juntas criaron a Jodie y sus hermanos. En uno de los discursos que la actriz dio tras recibir un premio, agradeció a su madre haber sido un gran ejemplo de autoaceptación. Y es que imaginamos que declararse lesbiana en los 60 no debe haber sido nada fácil.

Evelyn fue la manager de Jodie desde los 7 años, le escogía los papeles. Su gran momento fue justo cuando escogió el que le hizo ganar un Oscar: El silencio de los corderos.

Un día os contamos que según un estudio los hijos de lesbianas son quienes más libres se sienten con respecto a su sexualidad, y quienes menos se sienten identificados como heterosexuales. Sin duda se aplica a nuestra querida Jodie.

Por fin las madres lesbianas empezamos a existir en la publicidad

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madres lesbianas publicidad
madres lesbianas publicidad

Si las lesbianas hemos luchado mucho tiempo contra la invisibilidad, la maternidad lésbica es una lucha un poco más ardua.

Muchos piensan que porque eres lesbiana eres estéril. ¿Nunca escuchaste decir a tu madre: qué pena que seas lesbiana, yo quería ser abuela?

VER: Joy Huerta y Diana Atri: así son las madres lesbianas más famosas de México

Las madres lesbianas hemos tenido que luchar por la visibilidad de nuestras familias, porque podemos ser solteras, lesbianas y madres, o porque nuestros hijos tienen dos mamás, y las dos somos madres «de verdad», independiente de quién haya parido a los niños.

El mundo de la publicidad se ha enterado hace relativamente poco que las lesbianas que somos madre existimos. Y aunque ha llegado tarde, nos encanta poder contar con referentes en el mundo de la publicidad:

Hace un año y medio los ciudadanos de Taiwán pudieron ver por primera vez a una familia de dos mamás en un anuncio de televisión. ¡Gran paso!

No hemos podido recuperar el vídeo de la publicidad donde un niño corría a lanzarse a la cama con sus dos mamás, en el anuncio de una compañía telefónica, pero tenemos la foto de la publicidad que se publicaba en los periódicos:

  • Madres lesbianas en una compañía de seguros
    Familias diversas, padres gays y también dos mamás en este anuncio emitido en Estados Unidos.

«Nuestras vidas SÍ importan»

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nuestras vidas importan
nuestras vidas importan

Black Lives Matter («Las Vidas Negras Si Importan«) es un movimiento político internacional, que se ha originado dentro de la comunidad afroestadounidense en repudio al aesinato en Mineápolis de George Floyd quien fue arrestado injustamente de una manera tan bestial que el policía le asfixió hasta la muerte.

Nos unimos al #BlackLivesMatte visibilizando que las vidas negras sí importan. Estas vidas negras son parte de nuestro colectivo, de nuestra lucha, de nuestro amor. La lucha por la diversidad es también la lucha contra el racismo y la homofobia. Por ejemplo, ¿sabías que la primera manifestación por el Orgullo LGTB la ideó una mujer lesbiana negra?

Hoy mostramos que la vidas negras importan visibilizando a cuatro familias, madres lesbianas y sus preciosos hijos.

Nuestras familias Sí importan

MyLin y Lindsay se conocieron en 2009. Se gustaron, se liaron, pero por una mudanza se separaron. Cuatro años después se reencontraron y ya no pudieron separarse la una de la otra. En 2015 se casaron. Son madres de Lennox, que nació a fines del año pasado. Les costó 3 años y un aborto conseguir convertirse en mamás juntas. MyLin tiene un niño de una relación anterior.

 

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Today we want to send love out to all the women who are giving birth during this pandemic. There is so much uncertainty present during this time that can bring up fear and anxiety. We are sending out love, peace and comfort to those who have had to change their birthing plans or who don’t have the bedside support they hoped for due to hospital restrictions. . . . To our dear friends in the hospital today, we are sending nothing but positive energy for a safe procedure and healthy baby. . . . 📷: @angelakimphoto . . . #stokeskennedy #pandemicbaby #quarantinepregnancy #quarantinedelivery #naturalbirthing #hospitalbirth #queerantine #qwoc #queerlove #blackqueerlove #samesexparents #blacklesbianlove #birthingcenter #midwivesmakeadifference #doulasupport #birthdoula #midwivesrock #pregnantbelly #pregnancyphotoshoot #maternityshoot #blackwomenpregnancy #blackmaternalhealth

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Chelsea y Erica se enamoraron en 2015, después de conocerse en una app de citas. El día de su boda se acercó a ellas un amigo a decir que tenía una amiga embarazada que quería saber si podían adoptar al niño que iba a tener. Ellas no se habían planteado la adopción pero quisieron conocerla. Semanas después recibieron a su hijo y quedaron completamente enamoradas. Este es Bex junto a sus dos mamis.

 

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Someone scored BIG being the only kid in our lofts! 😆 Thanks neighbors! Happy Halloween!! 🍪

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Kia y Chelle llevan 16 años juntas. Son mamás de Cruz. Les costó mucho ser madres, pero lo consiguieron finalmente gracias al método ropa.

Yndia y Ania están juntas desde que se conocieron en la universidad. Son madres de tres hermosos hijos: Soleil, Sanaiya y Zyaire. En 2012 nacieron sus gemelos, los que siendo muy pequeños les pidieron que se casaran, y así lo hicieron en 2017. En junio de 2018 nació el más pequeño de sus hijos.

 

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We. Are. Tired. The pain, the hurt, the outrage. What we are witnessing across this county is the resurfacing of rage and anger at systems that are supposed to help us, protect us, and provide justice. Police brutality has been and always will be something this family fights against. Systemic racism and how if functions in this country is always something this family will fight against. ⁣ ⁣ We unequivocally stand with our brothers and sisters as we seek to get justice for the murders of George Floyd, Ahmaud Arbery, and Breonna Taylor. We stand with our brothers and sisters protesting agaisnt police brutatily and the racist systems that have oppressed Black people and POC for lifetimes. Please sign a petition (link in bio), make some phone calls, speak out, read and educate… something. But please don’t look away. #blacklivesmatter #justiceforgeorgefloyd #endpolicebrutality #georgefloyd #ahmaudarbery #breonnataylor #saytheirnames #icantbreathe ⁣ ** And miss me with the “oh this is a family page I’m here for funny vids and cute kids. Please don’t get political.” (I’ve gotten that in my DM’s) This struggle is just as much a part of our family as going to the beach and fun dance video are. Don’t turn away. Don’t not see this part. Black Lives Matter. And that’s on period. ⁣

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Historias de madres lesbianas: «Nos hicimos amigas en la Iglesia»

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historias madres lesbianas
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Cindy y Bomeilyn son originarias de República Dominicana, pero crecieron y viven en Nueva York, ciudad que cuenta con una gran comunidad latina.

VER: Una bebé con dos madres que sufre cáncer se queda sin importante donación por culpa de la lesbofobia

Cindy y Bomeilyn se conocieron en la Iglesia, se hicieron mejores amigas y esa amistad, años después, dio paso a un profundo amor. Están comprometidas para casarse en julio de este año.

VER: Una pareja de lesbianas y sus dos pares de gemelos

«Ambos venimos de familias hispanas y religiosas. En realidad nos conocimos en una iglesia cristiana, donde las relaciones entre personas del mismo sexo se consideran un «pecado». Fuimos los mejores amigos y líderes juveniles durante años. Nunca nos habíamos enamorado de una mujer antes, así que cuando nos enamoramos la una de la otra, nos sentimos tan avergonzadas y asustadas solo por lo que nos enseñaron en la iglesia.

VER: Una pareja de lesbianas, lactancia inducida, y la foto con los recién nacidos que se hace viral

Recuerdo que lloramos y le pedimos perdón a Dios. Solíamos orar pidiéndole a Dios que quitara esos sentimientos y volviera a hacer todo «normal». Fue todo un año de nosotros escondiéndonos y sintiéndonos culpables. Por muchas más razones, decidimos dejar de asistir a esa iglesia y centrarnos en nuestra relación con Dios. Entonces, después de muchas oraciones y lágrimas sin fin, nos dimos cuenta de que Dios nos amaba incondicionalmente, independientemente de a quién amamos. Eso fue lo primero y lo más difícil que superamos como pareja. Hemos tenido que aprender la autoaceptación y la comprensión de que Dios nos ama a las dos por lo que somos».

VER: Esta pareja de lesbianas adopta a 3 hermanos para que no los separen

Ambas son profesoras y madres de la pequeña Samantha. Ellas quieren una gran familia con cuatro hijos, por lo que después de la boda intentarán una fecundación in vitro y también poder tener un hijo a través de la adopción.

VER: «Me enamoré de la madre de la amiga de mi hijo»

Conoce a esta familia a través de sus preciosas imágenes:

Oh Mami Blue: «Lo que más le preocupa a la mayoría es que mi hijo sea gay»

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oh mami blue preocupa mi hijo gay
oh mami blue preocupa mi hijo gay

Soy mamá y soy lesbiana. Tengo un hijo precioso de dos años. Un niño, un varón. Y no sabéis lo difícil que puede ser a veces, socialmente hablando, cuando se dan los siguientes factores en la crianza: madre homosexual + ausencia de padre + crianza con apego.

Si supierais la cantidad de veces que he escuchado que por qué no le corto el pelo a mi hijo ya que no es una niña, es un niño (y ni siquiera lo tiene largo, más bien es una melena corta), la cantidad de veces que se me ha criticado por seguir dándole el pecho o por hacer colecho, por tener, entre gran variedad de juguetes, un nenuco.

VER: El día que mi madre salió del armario me dio una lección de vida

¿ Y sabéis por qué? Porque es UN NIÑO, y según muchos que se creen expertos en maternidad, le estoy haciendo dependiente, poco hombre. Parece que para criar «machitos fuertes» hay que amamantar hasta los seis meses, dejarle dormir solo aunque ninguno de los dos queramos, reaccionar a sus caídas con menos brazos y mimos y más: anda, deja de llorar que no te ha pasado nada. Y raparlos, claro…

Me ha encantado el post viral que han publicado dos madres lesbianas muy famosas en redes, Vero y Jana, mamás de Álex, conocidas como Oh Mami Blue. Un contundente mensaje contra la homofobia y el machismo en las redes.

VER: ¿Quién es mi papá? El momento crucial que enfrentamos muchas madres lesbianas

Texto de Oh Mami Blue

«Es tan guapo que parece una niña, si le das de mamar mucho tiempo le pasas hormonas y será afeminado, córtale el pelo, durmiendo contigo lo estás sobreprotegiendo y será Débil, sin un padre no tendrá referente, y lo que más le preocupa a la Mayoría es que mi hijo el día de mañana sea Gay, que todo esto de educación sin estereotipos pueda volver a mi hijo gay, increíble pero cierto.
Todo esto que leéis son los comentarios que he ido recibiendo depende de cada etapa por las que hemos pasado.

Hablamos de maternidad real, pero a veces no respetamos que cada madre exponga su tipo de crianza.
Leemos a hombres que nos hablan de dar de mamar, (yo la primera) de cómo dormir a nuestras hijas e hijos, de que tenemos que darles de comer, y se les escucha, se les aplaude, pero a nosotras las madres, se nos sigue juzgando duramente.
He llegado a la conclusión de que nos tenemos que leer más, tenemos que escucharnos más, y sobre todo respetar que cada madre lo haga como considere. Jamás pensé que esta sería mi crianza, con apego le llaman, no me imagino otra, quizás porque deje de leer y empece a mirar que necesitaba mi hijo, y eso llevo haciendo durante cuatro años, y sinceramente lo estoy disfrutando.

Lo que menos me preocupa es que mi hijo sea lo que quiera ser, porque lo único que hago es dejarle ser, le doy Libertad, y escucho como es, sin dar por hecho nada.

VER: Yo,una mujer heterosexual, me enamoré de una madre lesbiana soltera

Respetad el tipo de crianza de cada persona, respetad la libertad de ser de cada humano.
Afortunadamente , quiero pensar que somos más las que no juzgamos, pero aún así leo demasiados comentarios de este tipo.
Una vez me dijeron que porque le daba muñecas para jugar, quizás esas personas tienen miedo de que el día de mañana, mi hijo por cuidar muñecas pueda ser un buen padre.
Gracias a todas las personas que educáis en Libertad, sin prejuicios ni estereotipos porque estáis haciendo un regalo enorme a vuestras hijas e hijos.
Os animo a que etiquetéis y compartáis las cuentas de maternidad que os inspiran , que os ayudan, yo os dejo etiquetadas las mías, diversas y llenas de fuerza».

 

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Es tan guapo que parece una niña, si le das de mamar mucho tiempo le pasas hormonas y será afeminado, córtale el pelo, durmiendo contigo lo estás sobreprotegiendo y será Débil, sin un padre no tendrá referente, y lo que más le preocupa a la Mayoría es que mi hijo el día de mañana sea Gay, que todo esto de educación sin estereotipos pueda volver a mi hijo gay, increíble pero cierto. Todo esto que leéis son los comentarios que he ido recibiendo depende de cada etapa por las que hemos pasado. Hablamos de maternidad real, pero a veces no respetamos que cada madre exponga su tipo de crianza. Leemos a hombres que nos hablan de dar de mamar, (yo la primera) de cómo dormir a nuestras hijas e hijos, de que tenemos que darles de comer, y se les escucha, se les aplaude, pero a nosotras las madres, se nos sigue juzgando duramente. He llegado a la conclusión de que nos tenemos que leer más, tenemos que escucharnos más, y sobre todo respetar que cada madre lo haga como considere. Jamás pensé que esta sería mi crianza, con apego le llaman, no me imagino otra, quizás porque deje de leer y empece a mirar que necesitaba mi hijo, y eso llevo haciendo durante cuatro años, y sinceramente lo estoy disfrutando. Lo que menos me preocupa es que mi hijo sea lo que quiera ser, porque lo único que hago es dejarle ser, le doy Libertad, y escucho como es, sin dar por hecho nada. Respetad el tipo de crianza de cada persona, respetad la libertad de ser de cada humano. Afortunadamente , quiero pensar que somos más las que no juzgamos, pero aún así leo demasiados comentarios de este tipo. Una vez me dijeron que porque le daba muñecas para jugar, quizás esas personas tienen miedo de que el día de mañana, mi hijo por cuidar muñecas pueda ser un buen padre. Gracias a todas las personas que educáis en Libertad, sin prejuicios ni estereotipos porque estáis haciendo un regalo enorme a vuestras hijas e hijos. Os animo a que etiquetéis y compartáis las cuentas de maternidad que os inspiran , que os ayudan, yo os dejo etiquetadas las mías, diversas y llenas de fuerza. Me dejo muchas pero no puedo etiquetar + Feliz domingo #madres #sisterhood

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La escritora Chloe Benjamin tiene dos mamás y nos cuenta cómo fue crecer con ellas

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chloe benjamin madres lesbianas
chloe benjamin hija madres lesbianas

Chloe Benjamin es escritora. Su primera novela, La anatomía de los sueños (Planeta, 2015), recibió el Edna Ferber Fiction Book Award. También ha sido nominada a un Goodreads Award en la categoría de Ficción Histórica.

Actualmente vive con su marido en Wisconsin Madison, donde también da clases en la universidad. Chloe hace poco publicó un relato sobre cómo fue criarse con dos mamás:

VER: El escritor Roy Galán: soy hijo de dos mujeres que se amaban y deseaban

“Mamá y Molly se conocieron en la iglesia, poco después de que mamá y papá se divorciaran. Mamá nunca había salido con una mujer antes. «Me enamoré de la persona», explicó, una vez que tuve la edad suficiente para entender.

Cuando mamá se lo dijo a sus padres, estaba tan pálida, tan preocupada, que mis abuelos temían que tuviera cáncer. Aunque mi abuelo era un ministro episcopaliano, él y mi abuela siempre han sido progresistas: estaban encantados de escuchar que el tema no era el cáncer sino la bisexualidad. Mamá era actriz mientras que Molly, una periodista entrenada y ex jugadora de tenis de competición en Stanford, trabajaba en la escritura técnica.

VER: Soy madre y bisexual, y a las lesbianas les doy miedo

No parecía que hubiera nada inusual en tener dos madres. Tenía muchos amigos con padres divorciados, como el mío. Mi hermano Jordan y yo dividíamos nuestro tiempo entre la casa de mamá y Molly y la de papá y su esposa Ellen. Pero la de mamá y Molly era nuestra base, el lugar donde estaban nuestras cómodas y peluches.

Después del divorcio de mis padres, cuando tenía seis años, no esperaba tener otro hermano, así que me quedé atónito cuando mamá y Molly nos dijeron que mamá estaba embarazada. Tenía nueve años cuando nació Gabe. Como el más joven y fortuito de todos nosotros, lo adorábamos. Inventamos canciones sobre él y las cantamos al unísono, como los personajes de un musical. Hasta su adolescencia, toda la familia lo llamaba Boo. También teníamos un nombre para mamá y Molly. Captaba perfectamente su peculiaridad y su vínculo: Momolly.

VER: Una pareja de lesbianas se embaraza a la vez del mismo donante de esperma

El matrimonio gay no se legalizaría en California hasta dentro de 10 años, por lo que mamá y Molly fueron compañeras de piso. El certificado estaba colgado en nuestro pasillo. En el San Francisco del siglo XXI, no era tabú tener dos madres, pero tampoco se normalizó. La madre de uno de los amigos de Gabe prohibió a su hijo venir a nuestra casa.

En la escuela primaria, era guerrera, listo para atacar a cualquiera que usara la palabra «gay» como peyorativo o insultara a mis madres. Cuando una compañera de clase las llamó lesbianas, la regañé. Ocultar la verdad sobre mi familia era inconcebible. Además, estaba orgullosa de ser su hija. Molly era ingeniosa: cuando yo quería un juego de ajedrez, ella hacía uno de arcilla. En lugar de arte elegante, mamá escribió sus poemas favoritos y enmarcó los impresos. Mis hermanos y yo fuimos criados por un grupo de amigos de la familia, como Rain y Sally, nuestras tías elegidas, que vivían en una comuna, trabajaban en Apple y calentaban asientos en los Oscars. Todas ellas vinieron a nuestra casa a cenar, a escuchar un CD de Tracy Chapman o Bonnie Raitt. Recuerdo estar acostada en la cama mientras la fiesta continuaba abajo, escuchando el bajo estruendo de las voces y la música – la sensación de seguridad y alegría, la dulzura de ello.

VER: Las madres lesbianas de las actrices famosas de Hollywood

En la escuela secundaria, me di cuenta de lo que hacía a mamá y a Molly diferentes, y algo desconocido comenzó a crecer dentro de mí: la vergüenza. Cuando hice nuevos amigos, agonizaba sobre cuándo decirles que tenía dos mamás. A veces, era más fácil no decir nada. Uno de mis amigos más cercanos ocasionalmente hablaba con desprecio de los gays. Sus comentarios me silenciaban: Puedo contar con una mano el número de veces que mencioné el nombre de Molly en su presencia.

Mi madre empezó a preguntarme por qué nunca había invitado a mis amigos. No podía decirle la verdad: que era más fácil invitarlos a la casa de papá, donde teníamos 700 canales de televisión y dos padres heterosexuales. Me sentía profundamente culpable. Mi nuevo malestar fue una traición a ellos, pero también a mí misma: a mis creencias, a mis valores, y a la niña de nueve años que era mucho más valiente que la misma chica de 16. Cuando llegó el momento de solicitar la universidad, sólo miré a los de la Costa Este, a todo un país de distancia.

VER: Gracias a mis dos madres me he convertido en el hombre que soy ahora

Me dije a mí misma que me atraía el romance de esas viejas universidades de artes liberales, todo hojas de oro y ladrillo rojo, pero también estaba ansiosa por escapar. No quería ser diferente. En aquel entonces, las celebridades abiertamente gays se limitaban a pioneros como Ellen DeGeneres, Ian McKellen y Rosie O’Donnell.

La universidad no resultó como me la había imaginado. Para mi sorpresa, tenía una nostalgia inapropiada por la edad, tanto que pasé mi tercer año «en el extranjero» en San Francisco. Viví al otro lado de la ciudad, pero pasé mucho tiempo con mis padres – especialmente después de que mamá fue diagnosticada con cáncer de mama. Siempre habíamos sido muy unidos, tanto en nuestra emocionalidad como en nuestro amor por los días acogedores que pasábamos en casa. Pero ese año nuestro vínculo se hizo aún más profundo: su diagnóstico hizo que la amenaza de pérdida fuera agonizantemente real. A instancias de ella, terminé mi último año en Nueva York, pero estaba distraída, incompleta.

VER: Miedos e inseguridades de las madres no gestantes

La última de las fiestas de mamá y Molly tuvo lugar en el verano de 2010. Me había graduado y pronto me iría a Wisconsin para empezar un máster en ficción. Nuestros amigos se reunieron, bebiendo margaritas, mientras mamá hacía tacos. Experimentar estas fiestas de mi niñez es algo que nunca olvidaré – especialmente porque un año después mamá (ahora libre de cáncer) llamó, angustiada, para decir que ella y Molly estaban rompiendo.

Llamé a mí ahora marido y lloré. No podía decir que estaba conmocionada: en los últimos años, rara vez los vi abrazarse o besarse, y no podía entender por qué no eligieron casarse tan pronto como se legalizó en California. Aun así, esperaba estar equivocado. El dolor que sentí por la ruptura de mamá y papá fue diferente, más simbólico, ya que tenía pocos recuerdos de lo que era como una familia nuclear. Pero sabía cómo era la vida con mamá, cómo sería la vida nunca más.

VER: El día que mi madre me dijo que era lesbiana me dio una lección de vida

Me he preguntado si siento una pena particular por estar a la defensiva de ellos como pareja lésbica. Durante mi infancia, los políticos de derecha se lamentaban de la destrucción de la familia tradicional y los estudios científicos evaluaban hasta qué punto los hijos de parejas del mismo sexo estaban en desventaja emocional o de otro tipo. Tal vez mi timidez ante la ruptura de mamá y Molly es una consecuencia de la presión sobre las parejas del mismo sexo para vencer las probabilidades, como si sólo viviendo de acuerdo con el ideal del matrimonio – una vida juntos – las parejas gays pudieran probar que merecen el acceso a la institución. ¿Qué mejor forma de demostrar que los detractores están equivocados que permaneciendo juntos?

Pero lo que los críticos no pueden tocar es el vínculo que mamá y Molly compartieron. No pueden refutar nuestra autenticidad como una familia de 17 años. Puede que no hayamos sido normativos, pero lo que nos faltaba en el tradicionalismo, lo compensamos en el amor, en la magia”.

Una pareja de lesbianas y sus dos pares de gemelos

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2 pares de gemelos
2 pares de gemelos de madres lesbianas

Hace un par de años esta imagen se hizo viral por la belleza y singularidad. Cuatro hermanos, dos de ellos recién nacidos, dos pares de gemelos.

VER: «Me enamoré de la madre de la amiga de mi hijo»

Estos cuatro niños que se hicieron tan famosos tienen dos mamás. La fotógrafa profesional Juliet Cannici, de 37 años, y su esposa Nikki Cannici, de 36 años, ambas residen en Massachusetts.

VER: Esta pareja de lesbianas adopta a 3 hermanos para que nos los separen

Juliet y Nikki llevan 14 años juntas, en esta foto podéis apreciar el antes y el después de su relación. ¡Qué monas!

pareja de lesbianas 14 años después
pareja de lesbianas 14 años después

En 2014 se hicieron una FIV. Usaron dos de sus embriones y el resto los congelaron. La transferencia de estos dos embriones dio fruto y de ahí nacieron los gemelos Nico y Siena.

VER: Raquel y Susana: mamás de 6 hijos.

Como ya tenían dos hijos solo querían un tercero para completar la familia, así que en 2016 descongelaron solo un embrión, grande fue la sorpresa cuando descubrieron en la ecografía que latían dos corazones. ¡Estaban esperando gemelos idénticos!

En enero de 2017 nacieron Gia y Ginna, y días después se tomó la famosa foto.

VER: La lucha de una pareja de madres lesbianas contra la lesbofobia y el cáncer de su pequeña

«La reacción a nuestra foto fue completamente inesperada, y nos sorprende verla compartida en todo el mundo», dijo Juliet a PEOPLE. «Creemos que es la completa alegría y conexión que ves entre nuestros hijos en la foto lo que lo hizo viral», continúa. «Sea lo que sea, es genial ver nuestra foto compartida en estos días que muestra nada más que amor».

¿Cómo le va a esta preciosa familia dos años después de hacerse famosas? Aquí te mostramos:

 

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Today is our Christmas get together with family, since we stayed at home with our presents on the 25th!

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Happy Easter from a bunch of scrubs in our bounce house! Hope yours was freakin’ magical. ❤️

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«Me enamoré de la madre de la amiga de mi hijo»

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Historia de amor lesbianas
Historia de amor lesbianas

«Cuando conocí a Carol pensé: «ay, por favor, qué guapa y qué maja». Ella llevaba una camisa vaquera ajustada y unos pantalones negros, el pelo suelto y una sonrisa tan abierta, tan bonita, que la lesbiana que llevo dentro (y fuera) llegó hasta a sonrojarse.

Se acercó a mi para decirme que Manuel estaba invitado al cumple de Lola, su hija y compañera de clase de mi peque, que Lola adoraba a Manu y que le haría mucha ilusión.

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Yo contesté que por supuesto que sí, que a Manu y a mi nos encantaría. Ese fue el punto de partida de una amistad que surgió entre Carol y yo. Soy coqueta por naturaleza, y cuando una mujer me gusta no lo puedo evitar, me sale de manera muy espontánea. Es verdad que con Carol me corté un poco, que vamos, era la clase de mi hijo y no un bar de lesbianas.

Soy lesbiana desde que tengo uso de razón, siempre muy abierta y visible. En la clase de Manu todos saben que Manu tiene una mamá bollera y soltera, porque además me he preocupado de llevar cuentos de diversidad familiar y todo tipo de familias.

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Carol, por su lado, estaba divorciada de su marido, compartían la custodia de sus dos hijos, y en el momento en que la conocí estaba saliendo con un hombre que había conocido en una app para ligar.

Manu y Lola tenían la misma edad en ese momento, cuatro años, y se llevaban bastante bien. Carol y yo nos veíamos con los niños en el parque, en las actividades del cole, y había tanta química entre nosotras que rápidamente comenzamos a hacer actividades fuera del cole, como ir al cine con los niños, quedar a merendar, etcétera.

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«Basta de actividades infantiles, tenemos que ir a tomar una copa», le dije un día. Le encantó la idea. Ahí ya con dos vinos me contó que su novio le había comentado que quería hacer un trío con una mujer y que a ella le apetecía probar. 

«¿Se me está insinuando?», pensé. Le pregunté que con qué tipo de chica le gustaría hacer un trío. «No sé, así femenina, como tú», me dijo. Y yo di un salto de alegría, sí, se me estaba insinuando. 

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Yo pasaba olímpicamente de hacer un trío con el memo de su novio, pero sí es verdad que dejé de cortarme y desde ese momento empecé a coquetear de manera evidente. Las cosas se fueron dando solas, cada vez proponíamos más planes, queríamos pasar tiempo juntas.

Un viernes quedamos a cenar y ver una película infantil en su casa. Los niños se quedaron dormidos y esa fue nuestra primera vez. Maravilloso. Para ser ella primeriza se manejaba muy bien.

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Yo ahí tuve unos días de estar rara. Es muy difícil que me guste una chica, y Carol me volvía loca, pero claro, mi temor era que era heterosexual, que yo era la primera mujer en su vida, que quizás tendría miedo al que dirán, que volvería corriendo a los brazos de su novio, que no querría que los niños supieran nada, que sería el gran dramón y que yo moriría soltera.

Pero el curso de la historia no siguió para nada el curso de mis miedos. Carol se abrió a vivir esto tan especial que nos pasaba. Lo pasábamos tan bien juntas. Ella decía: esto es como tener una mejor amiga que además te pone y te dan ganas de besar todo el rato.

Carol y yo llevamos año y medio juntas. Nuestros hijos y nuestras familias saben que somos novias y todo se vive con mucha naturalidad. Lo más gracioso fue Manu que me dijo: ah muy bien, ahora tengo dos mamás y dos hermanos. ¡Para comérselo!»

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